Mejora y corrige tu postura con pilates

Sabemos los beneficios que el entrenamiento con el Método Pilates genera en nuestro cuerpo. Entre los cambios más notables que se aprecian, encontramos la reeducación postural. Sesión a sesión, creamos cambios profundos en la estructura interna del cuerpo que tiene un reflejo evidente en la colocación externa.
Parafraseando al genio creador del Método, Joseph Pilates, decía: “Con diez sesiones notarás la diferencia, con veinte sesiones verás la diferencia, con treinta sesiones cambiará tu cuerpo”. Y así es, literalmente.
Es lógico pensar que las personas, en el mundo moderno en el que nos ha tocado vivir, donde el patrón de movimiento se ha perdido casi por completo, hayamos caído en malos hábitos posturales: pasar muchas horas delante del ordenador, la escasa o ausencia total de actividad física en las tareas cotidianas, una mala alimentación… Poco a poco, se han ido creando desajustes y desequilibrios en nuestro cuerpo que a medio plazo ya nos pasarán factura, en forma de contracturas, lesiones, sobrecargas, etc.
Pilates no es otra cosa que educación para el movimiento eficiente. A través de diferentes ejercicios y partiendo siempre de una postura corporal correcta, se trabajan cualidades físicas como la fuerza muscular, el equilibrio, la coordinación y la flexibilidad.
Siendo precisos, os ofrecemos estos 4 ejercicios con los que empezar a trabajar. Recuerda que siempre estarán enmarcados desde el trabajo del powerhouse y la respiración torácica:
1-Swimming: tumbado boca abajo, inhala y levanta al mismo tiempo el brazo derecho y la pierna izquierda; exhala y baja. Cambio a la otra pareja de brazo-pierna. Realiza 10 repeticiones.
2-Gato: en cuadrupedia, observa la colocación de tu columna con sus curvas naturales, inhala. Al exhalar, comienza a redondear la espalda, simulando un gato que se enfada y recoge profundamente el abdomen hacia dentro sintiendo un profundo estiramiento en la región lumbar. Realiza entre 8-10 repeticiones.
3-Cobra: tumbado boca abajo, con las piernas estiradas y el centro abdominal activo, coloca las manos debajo de los hombros, prepara la subida del torso inhalando; al exhalar, levanta el pecho, manteniendo siempre los hombros lejos de las orejas y el cuello alineado con la columna. Realiza 8 repeticiones.
4-Puente sobre los hombros: tumbado boca arriba, con las piernas flexionadas al ancho de las caderas, inhala y comienza a subir la pelvis hacia arriba articulando vértebra a vértebra toda la columna; al exhalar, vuelve al suelo en orden apoyando la espalda. Realiza 10 repeticiones.
Si quieres mejorar tu postura, puedes practicar estos y muchos ejercicios más, con esta clase guiada por Vicky Timón en Aomm.tv ¡Únete!
Posturas de yoga: Lateralización
Este post cierra la serie sobre las cuatro familias de posturas en yoga que se centran en los movimientos de la columna. Espero que te sean de mucha utilidad y sirvan como artículos de consulta para refrescar y enriquecer tus conocimientos sobre la práctica de asanas.
En la vida cotidiana estirar a la vez que te inclinas hacia un lado es un gesto muy común. También se hacen muchos movimientos inconscientes de lateralización como apoyar el peso en una pierna más que en la otra, o tener tendencia a inclinarnos hacia un lado determinado cuando nos sentamos.
En sánscrito el prefijo “parsva” quiere decir lateral y en yoga se aplica a todas aquellas asanas que se inician en la cintura estirando los costados, el tronco se flexiona hacia un lado y hacia el otro.
Se puede hablar también del estiramiento de la musculatura lateral del tren inferior, que se produce especialmente en las torsiones. No se consideran posturas de lateralización pero cooperan con la acción equilibrante de las mismas. En esencia, lateralizar flexibiliza las costillas y la musculatura del abdomen mejorando la respiración completa. A su vez, mejorar la respiración influye en tener una experiencia más consciente de lo que se está haciendo y favorece que la mente permanezca despierta en el momento presente.
Son asanas perfectas para comenzar un calentamiento ya que preparan la columna para extender y flexionar, parte de su trabajo es la compensación. Lateralizar en medio de una secuencia también tiene sentido, son posiciones de ejecución más compleja cuya misión es profundizar en el aspecto equilibrante y la búsqueda de simetría, además de armonizar la energía tras una serie más intensa de asanas.
Es una obviedad que el ser humano tiene dos lados en el cuerpo, derecho e izquierdo, manifestados físicamente de diferentes maneras: dos pulmones, dos riñones, dos ojos, dos brazos y piernas, dos hemisferios cerebrales, dos testículos, dos mamas … Cuando hacemos asanas laterales podemos comprobar que con frecuencia en un lado se acumula más tensión que en el otro. El derecho es solar y el izquierdo es lunar, el yoga nos brinda la posibilidad de desbloquear y equilibrar estas energías buscando una nueva simetría.
Algunos de sus beneficios más destacados son:
– Trabajar la lateralidad favorece crear simetría física y mental.
– Son posturas que ayudan a aliviar y a corregir problemas de cifosis, lordosis y tensión cervical.
– Equilibrar nuestros laterales aumenta nuestra percepción física y mental ayudando a conectar mejor con nuestro centro.
– Son posturas que potencian la comunicación entre los hemisferios cerebrales, oxigenando la mente y creando lucidez.
– Equilibran los Nadis o canales energéticos, Ida y Píngala.
Namaste.