Dar y recibir

Libros, bufandas, pijamas, zapatos, relojes, chaquetas, cámara de fotos, reproductor de dvd… ¿Cuántas veces hemos comprado alguna de estas cosas para regalar por Navidad? posiblemente nos sorprendamos de la respuesta.
Regalar es algo intrínseco a la Navidad y todo un arte que requiere hacer equilibrismos entre el número de personas a regalar, los deseos de los niños, el bolsillo… perdiendo espontaneidad y frescura.
La realidad es que hacer felices a los demás puede ser un gran comecocos, pero también tiene mucho mérito. Hacer un regalo, aunque sea porque toca, es un gesto muy bonito y que se puede disfrutar. Cierto es que cuando se trata de regalar a muchos la cosa se complica, por no hablar del factor económico, pero no desesperes, hay fórmulas para encontrar el equilibrio y que todos quedemos contentos.
¿Qué tal ponerle un poco de creatividad y hacer algo diferente? te doy algunas ideas yogis que tal vez te ayuden a renovar tu repertorio. Para mí no hay nada como los regalos con sentido, es decir, aquellos que aportan algo más y que incluso podrás compartir, son “las experiencias”.
Para los niños
– Regala juegos. Viviendo en la era de la tecnología, los más pequeños están rodeados de versiones infantiles de ipad, drones y consolas. Una buena manera de equilibrar esa tendencia es por ejemplo recuperando los juegos como el parchís y otros del mismo estilo, adecuados por supuesto a la edad y que fomentan la interacción entre niños, padres y familiares.
– Regala acción. Fabricar los propios juguetes también es una opción divertida y creativa. Cada vez hay más jugueterías inteligentes donde poder encontrar kilts de marionetas para fabricar tu propio teatro, o disfraces de súper héroe. Crear un juguete enseñará a tus hijos a darles valor, también despertará su imaginación y desarrollará habilidades manuales; además los papás deben participar, otro plus a tener en cuenta.
Para todos
– Regala tiempo. Hay muchísima gente que por razones logísticas no puede asistir a un gimnasio o un centro de trabajo físico. No por ello hay que renunciar a estas disciplinas que tanto tienen que aportar. Regalar una suscripción a Aomm.tv es una opción que se amolda a todos los bolsillos, es llevar a casa a un montón de profesores fabulosos que llenarán tus tardes, mañanas, o momentos libres de yoga, pilates, meditación y mucho más. Si además quieres hacerlo redondo tienes la opción de regalar también el mat, una esterilla antideslizante que completará el kit experiencial.
– Regala vacaciones yogis. Si tu presupuesto es más holgado el regalazo es un retiro de yoga. Los retiros son una experiencia integral que combina trabajo cuerpo y mente, relax, alimentación sana y ocio en un entorno inspirador. Los hay en todas sus versiones, de fin de semana, de una semana, cerca de casa para no hacer desplazamientos largos, o en lejanos lugares exóticos que te desconectarán de todo. Es el regalo ideal para compartirlo e irte con tu pareja, o con una amiga, y también un regalo magnífico para alguien que sufre de estrés.
– Regala conocimiento. ¿Qué es lo que más le gusta a tu madre, o que es eso que a tu hermano le gustaría hacer pero nunca da el paso? talleres de todos los formatos y colores: cursos de masajes, de mindfulness, de cocina, de poesía, de yoga, de pilates, de informática, de fotografía, de inglés, de teatro, de esgrima… el listado es infinito y ten por seguro que quien lo reciba disfrutará muchísimo.
– Regala relax. Una cita en un spa o en un centro de masajes thai, o ayurvédico es siempre un gran acierto, es lo que se llama hacer un regalo sensorial.
– Regala una escapada. Elige destino y fecha, arriésgate y compra los vuelos, si lo haces con antelación puedes encontrar grandes ofertas y planificarlo bien ¡sorpresa, en tu cumpleaños nos vamos a Estocolmo!
– Regala emociones. Nada más emocionante que el teatro y la música. Según los gustos de la persona a contentar, el panorama cultural nos ofrece un sin fin de posibilidades: entradas para un ballet, una ópera, un concierto, teatro, cabaret, un musical… es algo que nunca se olvida y es muy enriquecedor.
– Involúcrate en el regalo. Para los más mañosos e imaginativos también están los regalos en los que uno se implica activamente. les otorgamos un valor extra a las cositas hechas a mano, por ejemplo un sombrero o bufanda tejidos en casa; y si no sabes tejer busca algún mercadillo artesanal donde vendan prendas más personalizadas.
Si te gusta pintar puedes regalar un cuadro, o una caricatura; y si no es lo tuyo pero la pintura te encanta, puedes encargar una ilustración y participar en el proceso.
Si te enamoran las flores puedes regalar centros florales de ikebana, el arte floral japonés, a toda la familia, o también un cursillo.
Si te va cantar, prepara un concierto privado para los que más te quieren.
Si lo tuyo son los potingues puedes preparar alguna fórmula para baño casera, o también comprar jabones y productos de cuidado de la piel naturales.
Hay mil opciones que ponen a girar la rueda de dar y recibir. Y recuerda, no se trata solo de hacer el mejor regalo, sino también de estar preparado para recibir el que te toca con alegría, de manera que la balanza esté en equilibrio.
¡Qué tengas un feliz día!
Tips para facilitar tu práctica
A veces, la práctica de yoga, y creo que es algo que a todos los no ha pasado en algún momento, puede resultar frustrante. Porque nos duele la espalda o el cuello en ciertas posturas o movimientos, porque nos falta flexibilidad o fuerza, porque no somos capaces de hacer las asanas que nos gustaría, porque nos cuesta coordinar la respiración con el movimiento… Sufrir o estar incómodos durante la práctica puede frustrarnos y llevarnos a pensar que el yoga no es para nosotros.
Por eso, en este post quiero compartir con vosotros todas esas modificaciones, recursos y hasta trucos que yo he ido adoptando desde que empecé a practicar yoga. Porque, por supuesto, a los profesores también nos ocurre. Cada cuerpo, cada mente, cada estructura ósea, muscular o articular es un mundo, cada forma física y estado de salud también, y debemos respetarlo para poder convertir el yoga en una práctica agradable y beneficiosa para nosotros.
Por eso, el primer consejo que quiero daros, y que ya habréis escuchado muchas veces, es no compararos nunca con nadie. La competición es un concepto carente de sentido en el yoga. Ni siquiera contigo mismo. Haciendo yoga hay que sentir, disfrutar y por supuesto, avanzar, pero nunca sufrir o forzarnos a hacer cosas que no son ni aptas ni buenas para nuestro cuerpo. Tampoco debe darnos ningún tipo de vergüenza no poder hacer una postura, optar por opciones más sencillas o, simplemente, descansar si lo necesitamos. A los profesores también nos ocurre.
En cuanto a los aspectos prácticos, vamos a ir parándonos en todo aquello que puede ayudaros a facilitar vuestra práctica:
La postura
Mucha gente decide hacer yoga porque sufre dolores crónicos de espalda y porque siente que el sedentarismo está haciendo huella en su cuerpo y en su salud. Normalmente, esto conlleva tener un tono muscular muy bajo y una escasa conciencia corporal, lo que hace que nosotros mismos tengamos “desactivados” músculos esenciales para nuestra postura a perjuicio de otros que asumen demasiadas tareas. Como los glúteos. Son los músculos más grandes y fuertes del cuerpo pero también los más perezosos. Si no eres consciente de su activación, puede que otros músculos tengan que acabar haciendo su trabajo, lo que creará desequilibrios en tu cuerpo y, finalmente, patologías. Por eso es tan importante prestar mucha atención a nuestro cuerpo, ser conscientes de cómo es nuestra postura y de los músculos que debemos activar durante la práctica. Los profesores siempre dan indicaciones posturales en las clases. Síguelas siempre pero, además, mi consejo es que no dejes de chequear tu postura en cada asana durante la práctica. Además, activar tu musculatura de forma consciente hará que se impliquen muchas más fibras musculares y que te resulte más fácil sobrellevar el esfuerzo físico que supone la práctica.
Flexiona las piernas
Al subir y bajar de tadasana, sobre todo al hacer los Saludos al Sol o practicar estilos como Vinyasa, puede dolernos la espalda. Algo que a mí me ocurría mucho al principio. Por eso os recomiendo que mantengáis una ligera flexión de piernas y que cuando os incorporéis y estéis de pie, mantengáis activos vuestros glúteos y vuestra faja abdominal (os ayudará llevar el ombligo hacia dentro y hacia arriba y alargar los costados). Y lo mismo cuando estéis en posiciones como Uttanasana, con la cabeza y la espalda hacia abajo: flexionad las piernas todo lo que necesitéis e incluso apoyad los antebrazos en los muslos o las manos en las rodillas para evitar el dolor en la espalda. Mantener los pies al ancho de la cadera durante vuestra práctica (obligatorio si estáis embarazadas) también os ayudará a repartir mejor el peso del cuerpo y no sobrecargar la espalda.
