Despréndete de las etiquetas

Durante mucho tiempo he viajado por la vida con los bolsillos repletos de post-it de colores. Cuando me encontraba con alguien, sacaba uno de aquellos papelitos, escribía una palabra, y lo pegaba en su frente. Así, cada día, saludaba a “Simpático” en el portal, me cruzaba con “Estirada” en el café, trabajaba en la oficina con “Doña cotilla” y “Don amargado”, iba al cine con “Quejica” y “Cariñoso” y quedaba el fin de semana con “Gracioso” y “La Reina de la Fiesta”.
También adoraba etiquetar situaciones como “Horribles”, “Alegres”, “Tediosas”, “Chistosas”, “Tristes”…Tan pronto había puesto una etiqueta no había manera de cambiar esa situación. Los días lluviosos permanecían “Terribles” para siempre y los musicales eternamente “Soporíferos”. Igualmente, las situaciones positivas se volvían absolutas y sin matices.
Lo peor llegó una mañana cuando después de sacudir los rastros de sueño bajo el agua fría del lavabo, levanté mi rostro hacia el espejo y… ¡No logré verme reflejada en él!… El pánico me atenazó, ¿me habría convertido en Drácula?Pues no…(¡mala suerte!) Lo que ocurría es que Noelia había desaparecido detrás de cientos, miles, millones de post-it pegados sobre aquel espejo…
Tres cosas importantes y sencillas que aprendí:
1) En la vida no hay absolutos. Percibir el gran abanico de tonalidades que el mundo y las personas ponen ante nosotros nos flexibiliza.
2) Catalogar limita nuestras posibilidades y las de los demás. Dejamos de ser auténticos para convertirnos en actores interpretando un papel que nosotros mismos u otros nos han pegado en la frente.
3) El etiquetado nos mantiene en nuestra área de confort y anula el aprendizaje y desarrollo. Si todo y todos estamos en continua evolución ¿cuál es la lógica sobre la que se fundamenta el encasillamiento?
Pequeña ayuda:
– Islotes de paz: busca momentos para estar a solas contigo y aprender a descubrirte. Trata de permanecer en ese islote fuera de todo lo que no seas tú. Escúchate, siéntete, relájate, sueña, medita, libérate…
– Sorpréndete:dar por supuesto cierra puertas y genera pocas satisfacciones. Infantiliza tu mirada para redescubrir. Minimiza tus prejuicios hasta hacerlos desaparecer y cultiva la tolerancia y empatía.
– Utiliza la técnica de la contra-etiqueta: por cada “Malo”, “ Positivo”, “Tímido”, “Desastre”, “Hermoso”, etc. coloca un“ Bueno”, “Negativo”, “Extrovertido”, “Oportunidad” y “Horrible” entre otros. Comprueba que cientos de etiquetas diferentes podrían ser válidas para cada persona o acontecimiento dependiendo de nuestra visión, contexto, implicación, cultura… Ante la imposibilidad de etiquetar lo que podría multi-etiquetarse hasta el infinito, te desprenderás realmente de todas las etiquetas y le darás a la vida, a los demás y a ti mismo la oportunidad real de SER.
Gran abrazo de osa y ¡sonríe!
Consejos para empezar a hacer yoga
¿Estás empezando en esto del Yoga o te gustaría practicar y no sabes por donde comenzar?
Este post está dedicado a ti; aquí te ofrecemos una breve introducción y algunos consejos para ayudarte y servirte de guía en esta aventura que comienzas.
Los orígenes del Yoga se sitúan en la prehistoria de la India, allá por el año 3000 a.C. aproximadamente, aunque es posible que anteriormente ya se conociera y practicara. Tradicionalmente los conocimientos y la práctica del Yoga se han transmitido de maestro a discípulo directamente, creando un cierto halo de misterio y secretismo en torno a su práctica.
Con la exportación del Yoga a Occidente a principios del siglo XX se hace accesible para todo aquel que lo busque, hombres o mujeres, de cualquier edad, cultura o religión. Incluso la medicina occidental comienza a aceptar sus efectos beneficiosos y recomienda su práctica para ayudar a personas con trastornos relacionados con el estrés, la ansiedad, problemas en las articulaciones o enfermedades degenerativas del sistema inmunológico.
El Yoga se ha convertido en el vehículo de salvamento para miles de personas, que con él han recuperado la salud, la calma y la confianza en sí mismas.
El Yoga es un conjunto de técnicas cuya práctica lleva al adepto hacia la salud y la fortaleza física, un espacio de silencio interior donde reencontrarse con uno mismo y con todo lo que existe. Yoga es un camino de observación y autoconocimiento, que nos ayuda a traer consciencia a nuestro día a día.
Ahora te dispones a hacer una sesión de Yoga, tal vez por primera vez.
Ante todo debes olvidar la manera en que siempre has hecho gimnasia: olvida los rebotes, las repeticiones y el forzar tu cuerpo para ir mas allá. El Yoga es respetuoso con el cuerpo, ahora escucharás y observarás las sensaciones que te envía y no le llevarás más allá de sus posibilidades; de esta manera evitarás lesiones y aprovecharás todo el potencial de las posturas.
Algunos consejos prácticos antes de comenzar:
- Practica en una habitación tranquila, silencia el teléfono y avisa a tus familiares para que no te molesten.
- Utiliza ropa cómoda y una esterilla antideslizante, se pueden conseguir en cualquier tienda de deportes. Una manta doblada o una alfombra también sirven.
- Practica con el estómago y la vejiga vacíos.
- Procura tener cerca algunos elementos como cojines, un cinturón o alguna manta que te servirán de apoyo en algunos momentos.
- No te fijes ninguna meta inamovible, se flexible y amable.
- Durante tu sesión, trata de mantener una respiración tranquila, principalmente abdominal y una actitud mental de observación.
- Si tienes alguna lesión importante o enfermedad, consulta a tu médico.
Observarás que en Gaia hemos clasificado las prácticas y clases en base a varios criterios: estilo de yoga, nivel, profesor, duración y objetivo de la práctica. Te invitamos a que seas curioso e investigues en los diferentes estilos y te recomendamos que comiences eligiendo prácticas de nivel iniciación, para principiantes. Tal vez prefieras verlas una vez antes de hacer tu práctica, aunque no es necesario.
Te aconsejamos que empieces con la serie de Gaia Yoga para Principiantes.
