Practica Pranayama y sube tu energía en otoño

Uno de los pilares del yoga es la práctica de Pranayama, que engloba distintas técnicas respiratorias destinadas a equilibrar y potenciar nuestra energía vital.
La palabra Prana tiene varios significados. Es esa energía vital que nos rodea, que habita en nosotros y que está presente en todas las cosas y en el universo, es nuestro motor. Prana también se refiere a respiración, o aire inspirado.
La palabra Yama tiene a su vez varios significados relacionados entre sí: longitud, extensión, alargar, expandir y restringir, detener, duración de la respiración.
Si lo unimos todo, podríamos decir que el Pranayama abarca la gestión y la duración de la respiración y de la energía de vida.
Respirar es un acto inconsciente, es decir, no necesitamos pensar en respirar ya que los pulmones se mueven por sí mismos en un acto reflejo, igual que el movimiento del corazón y el de otros órganos. Pero cuando ponemos conciencia en ello y se atiende al proceso, la respiración cambia, se vuelve más presente y la toma de oxígeno se optimiza. Esto tiene un efecto físico y energético.
“Si la respiración es agitada, la mente está agitada. Controlando la respiración el yogi alcanza la quietud mental”. Hatha Yoga Pradipika
El ritmo de nuestra respiración refleja con claridad nuestros estados de ánimo. Una respiración tranquila denota serenidad, las tomas de aire son profundas y con un ritmo preciso. Pero una respiración rápida o entrecortada se asocia a estados de ansiedad, intranquilidad, temor…
Aprender a controlar el modo en que inhalamos y exhalamos se revela como una gran herramienta, a la hora de gestionar estados emocionales agudos y el manejo del estrés.
Cuando la calidad de la respiración mejora el efecto en el sistema nervioso es instantáneo, ya que el cerebro recibe más oxígeno y por lo tanto mayor alimento y energía.
Es interesante observar que una de las formas más intuitivas y sencillas de meditación es respirar conscientemente. De inmediato la mente se sitúa en la acción presente, se genera concentración y nos serenamos, así que no es de extrañar que respirar constituya la base de meditar.
La llegada del frío sensibiliza las vías respiratorias, que en el aspecto más sutil, están ligadas a emociones de tristeza y melancolía. El otoño es además una estación de introspección y recogimiento, la naturaleza ralentiza su ritmo y favorece el encuentro con estos sentimientos, que no tienen por qué ser negativos.
Observarlos, respirarlos y dejarlos ir exhalación tras exhalación, es sin duda un bonito ejercicio de auto conocimiento y un paso más en el camino hacia el equilibrio.
La práctica de Pranayama también fortalece el sistema respiratorio en el aspecto más físico. Si la energía vital se incrementa, nuestro sistema inmunitario mejora y tenemos mejor capacidad de reacción ante las afecciones propias del otoño y el invierno como los catarros, la gripe, los molestos resfriados, o la faringitis.
Por lo tanto, si no estás familiarizado con estas técnicas, este es el momento perfecto para empezar a explorar y aplicarlas a tu práctica de yoga.
Existen numerosas formas de Pranayama y cada una tiene un objetivo y praxis diferente; en próximos artículos iré profundizando en ellas para que tengáis una guía básica de estos beneficiosos ejercicios.
Citaré algunos esenciales: Anuloma Viloma, Kapalabhati, Nadisodhana y Ujay.
Suelen practicarse al comienzo o al final de las clases de yoga, pero también de modo independiente, en casa, en el trabajo, en la naturaleza es especialmente efectivo, como preparación para la meditación y siempre que se necesite sentir equilibrio, concentración o calma.
También hay pequeños gestos que podemos empezar a hacer ya para respirar mejor, como cuidar la postura de la espalda manteniéndola recta y con el pecho bien abierto; favorecer que la nariz esté siempre limpia para respirar mejor, limpiezas diarias de agua salada van realmente bien; y simplemente observar cómo respiramos en general para empezar a establecer una relación más activa con nuestro aparato respiratorio.
“El acto de respirar nos da la vida, y respirar conscientemente nos hace conscientes de ella”.
6 Claves para hacer Adho mukha svanasana
Hoy te vamos a enseñar algunas claves para realizar Adho mukha svanasana, la postura del perro mirando hacia abajo para que puedas disfrutar de sus múltiples beneficios.
Adho mukha svanasana recuerda a un perro que estira completamente su cuerpo. La columna, los tendones del hueco poplíteo y los hombros reciben un beneficioso estiramiento y la posición invertida aporta más sangre a la cabeza, relajando y despejando la mente.
Con estas claves reforzarás la postura Adho mukha svanasana y la sentirás con más plenitud:
- Puedes empezar desde Tadasana (la montaña): toma una amplia inhalación, eleva los brazos por encima de la cabeza y deja que el cuerpo se vaya flexionando hacia delante mientras exhalas todo el aire. Desde ahí, camina hacia atrás para entrar en Adho mukha.
- Si no tienes mucha flexibilidad en las piernas, flexiona suavemente las rodillas hasta que sientas que son las caderas las que tiran hacia el techo y no las manos que están forzando a las muñecas con su apoyo en el suelo.
- Para seguir abriendo el cuerpo y trabajando en tu flexibilidad, puedes hacer la postura de una manera dinámica: respirar en Adho mukha tres respiraciones profundas y después, a modo de descanso, bajar las rodillas al suelo y entrar en Balasana (el embrión) para descargar las muñecas realizando otras tres respiraciones amplias. Puedes realizar este pequeño ciclo entre las dos posturas las veces que te apetezca.
- Permanece presente en la sensación de “crecer con las nalgas hacia el cielo”, manteniendo las piernas y los brazos firmes, pero no tensos ni bloqueados.
- Es importante que la cabeza quede suelta, relajada, con el cuello en plena descarga, sin que exista ningún tipo de tensión cervical.
- Esta clave parece una obviedad, pero recuérdala para tu práctica, verás cómo resulta ser de gran ayuda: la colocación de las manos en el suelo es fundamental: abre las manos, separa bien los dedos entre sí y sitúalos de frente. Así conseguirás una base sólida y segura que te permita enraizarte en la tierra.
Si quieres practicar Adho mukha svanasana dentro de una sesión, prueba esta clase de yoga flow para levantar el ánimo
En Aomm.tv tienes esta y otras posturas de yoga en este enlace.
