Tu espacio

Cuando llegas a casa tras el trabajo llevas sobre tu espalda todos los acontecimientos de la jornada: cientos de emails y conversaciones que siguen rumiando aún en tu cabeza, el teléfono con todas sus notificaciones y mensajes, el bullicio de las calles anunciando estrepitosamente la navidad y el ruido mental extra que la combinación de todas esas cosas genera. Parece imposible detener el flujo de pensamientos.
La mente no da tregua y a veces el día a día puede ser realmente muy cansado, incluso cuando parece haber acabado. Ahora más que nunca, una de las mejores cosas que podemos hacer por nosotros mismos es crear espacios de calma en nuestras vidas como si de algo sagrado se tratara. Si no tienes tiempo de acudir a una clase de yoga o de meditación, puedes hacer una práctica personal en tu propio hogar; merece la pena aprender a ejercitar tu descanso.
La relajación que te propongo es muy simple y sanadora, sigue los pasos con atención y ponla en práctica.
Lo primero es encontrar un “rincón” para ti. Es esencial intentar crear tu pequeña burbuja para detenerte al menos unos minutos, cinco, diez, quince o el tiempo que necesites y prestarle atención a tu cuerpo, tu mente y a tus emociones.
Para convertirlo en un auténtico ritual embellece ese espacio nuevo y personalízalo. Puedes poner cojines bonitos o elementos decorativos que te hagan sentir bien, algunas velas de colores que te inspiren relajación, adornar con plantas o flores y crear un agradable ambiente aromático quemando inciensos o aceites olorosos. El simple hecho de encender tus velas te predispondrá a cambiar la sintonía mental y a dejar atrás la rutina de la jornada.
Túmbate cómodamente con brazos y piernas estiradas, o con las manos apoyadas sobre el vientre, una almohada o bolster de yoga hará más confortable la postura. Guarda silencio de forma consciente, piensa en ello y conecta con tu respiración; ese es el camino natural para llevar la mirada hacia el interior y empezar a sentir.
Continúa respirando profundo y céntrate en la cadencia de las tomas de aire sin cambiar nada; poco a poco el mundo entra en quietud, el externo y el interno, la mente baja el ritmo acompañada por el cuerpo y estás tan solo contigo.
Durante esos minutos puedes hacerte una pregunta simple: ¿Cómo estoy hoy? ¿feliz, cansado, serio, molesto, triste, apático, aburrido, cabreado, eléctrico, ansioso, complacido…? Son muchas las emociones que pueden aparecer, sean cuales sean permite que afloren, suspira si así lo sientes y suelta.
Quizá cueste al principio, pero merece la pena hacer el ejercicio, tener el gesto de cuidado y de conciencia para con uno mismo, dedicar un tiempo al día en el que puedas observarte, dejar que los sentimientos salgan y conceder reposo a todo lo sucedido generando una visión más sosegada de las cosas, creando así claridad mental.
Hazlo cada día; para, crea tu espacio; guarda silencio; respira y descansa.
A medida que vayas incorporando estos hábitos podrás empezar a explorar la meditación. Visitando mi perfil de profesora en Aomm.tv encontrarás algunas prácticas meditativas y de respiración guiadas que te servirán para afianzarte.
Aprende a quererte
El día en que mi última pareja me dejó me encontré a solas conmigo misma y quise salir huyendo. ¡Socorroooo! No le encontraba sentido a nada, mi vida sin él me parecía algo gris. La única solución era que se arrepintiese y volviese para rescatarme con un gran ramo de flores y galopando en su caballo blanco…(Sí, yo también sufrí los daños colaterales de Pretty Woman…)
Así que, como una princesa de cuento pasada de moda, me senté a esperar en mi torre agarrándome con uñas y dientes a mi última esperanza. Pasaron días y noches pero allí, ni rastro de flores ni de caballos blancos, y en cuanto a príncipes rescatadores… Bueno, mentiría si dijese que no hubo ninguno…Los amigos son esos grandes salvadores que te dan la dosis de realidad que todos necesitamos de vez en cuando.
Cuando mi mejor amigo me dijo “¡sal del círculo en el que estás metida de una vez por todas!”tuve mi primera experiencia consciente con las visualizaciones. Me vi a mí misma claramente dentro de ese círculo limitador en el que yo sola me había metido y comprendí que, si no hacía todo lo posible para salir de allí, mis malas experiencias amorosas y en otros ámbitos de mi vida nunca cesarían.
Tres cosas importantes y sencillas que aprendí:
1) Ser una víctima de las circunstancias es un papel cómodo pero te impide tomar las riendas de tu propia vida. Algo altamente peligroso.
2) Si siempre piensas y actúas de la misma manera jamás vas a obtener resultados diferentes.
3) Una buena autoestima es la base sobre la que se asienta una vida plena.
Pequeña Ayuda
Cuando te descubras auto-compadeciéndote ¡para! Elige temas de conversación en los que tus problemas no sean protagonistas. Cambia el hábito hablando de cosas que te gustan: cine, lectura, cocina, deporte…(¡recuerda que desgracias ajenas y malas noticias no son una opción!). ¿Y si hablas de tus sueños o te interesas por los sueños del otro?. Si son tus pensamientos de víctima los que boicotean tu vida, lo mejor es que los pares metiéndote de lleno en una actividad que te interese y procurando dedicarle atención plena: peli, lectura, juego, paseo, manualidades,amigos…A gusto de cada cual.
¡Quiérete! Si no lo haces no podrás querer en condiciones ni te podrán querer a ti. Expresa frente al espejo todos los días cuánto te amas. ¿Ridículo? A mí me lo parece más examinar cada día tu calvicie, arrugas o celulitis.
Bombardea tu cerebro con pensamientos y afirmaciones positivas sobre ti siempre que puedas. Si lo haces en voz alta mejor (a solas es menos raro ;P)
Gran abrazo de osa y ¡SONRÍE!
