Las frutas y verduras del otoño

Con el cambio de estación, cambian las horas de luz, la temperatura, las rutinas,la alimentación… y también cambian las frutas y verduras para dar paso a las propias del otoño.
Desde aomm.tv te acompañamos al mercado cada inicio de temporada para contarte cuáles son las mejores piezas que puedes consumir estos próximos meses. Es verdad, que las técnicas de producción, recolección y transporte han evolucionado muchísimo, permitiendo que tengamos gran parte de los alimentos durante todo el año, pero te recomendamos que optes siempre por el consumo de las frutas y verduras propias de cada estación, por tres motivos:
1-. Tienen mejores propiedades organolépticas: sabor, olor, textura…
2-. Tienen mayor valor nutricional.
3-. Son más baratas y ecológicas: al reducir costes de transporte y almacenamiento.
Si has disfrutado de un verano cargado de sandías, melones, ciruelas, melocotones… frutas muy ricas en agua que ayudan al cuerpo a mantenerse hidratado en las semanas más calurosas del año, el otoño nos trae piezas ricas en vitamina C, que reforzarán nuestro sistema inmunológico para pasar el invierno.
FRUTAS
– GRANADA: rica en fibra, potasio, vitamina C y antioxidantes. Excelente complemento para las ensaladas y macedonias.
– KIWI: contiene gran cantidad de agua, potasio y vitamina C (*100g aportan el 100% de vitamina C diaria). Excelente para un correcto tránsito intestinal
– CÍTRICOS (NARANJA, LIMÓN, POMELO, MANDARINA…): alto contenido en vitamina C y muy poco aporte calórico. Ideal en crudo y en zumos.
– UVAS: muy ricas en potasio y azúcar (*La uva roja es un potente antioxidante por su contenido en taninos y polifenoles). Se puede tomar sola y como complemento perfecto para un plato de caza o de migas.
VERDURAS
– ALCACHOFA: rica en minerales y oligoelementos (potasio, fósforo y zinc). Mayor contenido en hidratos de carbono y proteínas que la mayoría de las verduras.
– BERENJENA: alto contenido en agua y potasio. Excelente para combatir el estreñimiento.
– COLIFLOR: gran fuente de vitamina C, pero su alto contenido en fibra y compuestos azufrados, son los responsables de las flatulencias posteriores y dificultades en la digestión. Aun así, es un excelente alimento para el sistema inmune.
– ESCAROLA: rica en vitamina A, ácido fólico y potasio. Excelente en dietas de pérdida de peso por su alto contenido en fibra y agua, resultando muy saciante, y con un mínimo aporte calórico.
– PIMIENTO: fantástica fuente de vitamina C en crudo (se pierde en la cocción) y de carotenos. La amplia variedad de este alimento (verdes, rojos, amarillos…) da gusto a todos los paladares.
¿Te gusta lo que nos trae la naturaleza en otoño?
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Olga Castañeda es experta en nutrición para Gaia.
¿Proteína o carbohidrato?
Con el título de hoy no pretendemos poner al lector en la tesitura de elegir entre comer un sabroso bistec o un delicioso plato de pasta, sino señalar la importancia de separar la ingestión de dichos alimentos en las comidas.
O comemos carne o pasta, pero no espaguetis con salsa boloñesa. Es un hecho comprobado científicamente que para digerir cualquier proteína de origen animal, el estómago debe secretar una enzima digestiva llamada pepsina, la cual solo puede funcionar eficientemente en un medio ácido, y esto es necesario durante varias horas, hasta que el alimento ha sido digerido completamente, y el bolo alimenticio ha abandonado el estómago, siguiendo su camino hacia el intestino.
También está demostrado que para digerir cualquier hidrato de carbono o fécula, se necesita todo lo contrario, es decir un medio alcalino. De hecho, la digestión de los carbohidratos comienza en la boca, cuando las glándulas salivales segregan otra enzima, ptialina y otros jugos alcalinos.
Cuando la comida llega al estómago, es necesario que la alcalinidad continúe para completar la digestión. Es fácil comprender el desastre que ocurre cuando se ingieren proteína e hidratos de carbono en la misma comida.
El estómago debe segregar simultáneamente jugos ácidos y alcalinos que se neutralizan entre sí y no puede digerir correctamente ni una cosa, ni la otra. En consecuencia, las proteínas se pudren, y las féculas fermentan.
La putrefacción y la fermentación son las causas principales de todo tipo de problemas digestivos, como gases, ardor, hinchazón, estreñimiento, colitis, etc. Muchas alergias son también consecuencia de la mala combinación de alimentos.
Para protegerse de la irritación tóxica crónica causada por las comidas mal combinadas, el colon segrega grandes cantidades de mucosidad para envolver las partículas tóxicas antes de que dañen su sensible mucosa.
Cuando esto sucede en todas las comidas, de manera habitual, como es el caso de la dieta moderna occidental, el intestino grueso acaba segregando un flujo constante de moco, que se acumula y se incrusta en las paredes del colon, produciendo una bolsa que se hincha hacia el exterior, provocando lo que se llama una diverticulosis.
Las siguientes etapas del deterioro del colon son la colitis y el cáncer. Si se desea combinar proteínas animales con otro alimento, la mejor elección son verduras y hortalizas, y el mejor modo de consumirlos es frescos en forma de una abundante ensalada.
La mejor combinación para los hidratos de carbono, (preferible que sean cereales integrales) son las frutas no ácidas y verduras frescas crudas o ligeramente cocidas. Las proteínas concentradas de origen animal no deberían entrar en más de una comida al día. Igual ocurre con los hidratos de carbono. Además, lo ideal para asegurarse una correcta digestión y asimilación de todos los nutrientes, es separar la ingestión de proteínas y féculas por un mínimo de 10 horas.
Por ejemplo, puedes hacer el desayuno a base de cereales: unas tostadas de pan integral con un poco de aceite de oliva, o un paté vegetal. Nada de zumo de naranja ni leche de vaca. Sustitúyelo por una infusión, te o café, solo o con leche de cereales.
Las proteínas las tomarás por la noche, te recomendamos el pescado azul como fuente de omega3, acompañado de una suculenta ensalada a base de hortalizas frescas o una guarnición de verduras.
¡Olvídate de las patatas fritas o el pan para empujar!.
Una última recomendación para disfrutar de una digestión más ligera y saludable es no tomar bebidas frías o con hielo. Al llegar al estómago inhiben la secreción de los jugos gástricos, con lo que interrumpen la digestión y desencadenan la putrefacción y fermentación del alimento en el estómago. Lo cierto es que cualquier bebida tomada en grandes cantidades con la comida, diluye los jugos gástricos y dificulta la digestión. En algunos países orientales es habitual acompañar la comida con un te o infusión caliente. El agua a temperatura ambiente es una magnífica opción. También lo son el vino y la cerveza, siempre que no estén fríos, ya que son bebidas fermentadas que tomadas con moderación facilitan la digestión.
Somos conscientes de que los hábitos alimenticios son muy difíciles de cambiar. Al principio puede resultar duro renunciar a una tortilla de patatas, arroz con pollo, o un buen bocadillo de jamón serrano. Pero cuando se convierte en lo habitual y comenzamos a sentir los beneficios en nuestro cuerpo, nos damos cuenta de que el esfuerzo ha valido la pena. Además un huevo frito con una buena ensalada también resulta delicioso.
¡Haz la prueba!