Navidades conscientes

En esta época del año la Navidad lo inunda todo. La iluminación en las calles, los villancicos en las tiendas, la carta a los Reyes Magos y la imaginación de los más pequeños volando entre renos de nariz roja, camellos venidos de Oriente y un montón de regalitos que de manera misteriosa llegarán hasta sus casas en el día señalado.
“Las navidades son para los niños” o “cuando se tienen niños, vuelve la ilusión en navidad”, en estos días es habitual escuchar cosas parecidas. ¿Porqué los adultos hemos perdido la ilusión por las navidades? ¿es que acaso no nos sentimos cómodos con la típica celebración en torno a una mesa repleta de manjares con los que se podría alimentar a tres familias? ¿o no estamos seguros de estar haciendo lo correcto al apabullar a los niños con tantos regalos?
En muchos casos, los adultos hemos olvidado qué celebramos en las navidades, cuál es el sentido y el origen de estas fiestas, y el famoso espíritu de la Navidad. O lo hemos olvidado, o ha dejado de interesarnos. Y desde nuestra amnesia, somos incapaces de transmitir a las siguientes generaciones una razón, un cierto sentido a esta celebración que a fuerza de tradición y costumbre se convierte en unos días en los que no hay colegio/trabajo, comemos mucho o demasiado y se produce un aluvión de regalos, algunos de los cuales no sobrevivirán al mes de febrero.
Démosle un sentido a la Navidad, pero nuestro propio sentido; algo que resuene en nuestro interior y sea consecuente con nuestra vida y nuestro sentir. Si la tradición cristiana te parece hermosa y tiene sentido para ti, adelante, pero no te quedes en la superficie y profundiza. Si por el contrario, no tiene ningún significado para ti, busca en otro lugar, en las tradiciones paganas antiguas. El solsticio de invierno marca el día más corto y la noche más larga del año. Las tinieblas reinan durante unas horas para poco a poco dar paso a la luz. A partir de entonces los días se van alargando lentamente. Despedir el año viejo y recibir al nuevo cargado de ilusiones y proyectos tal vez le dé dirección a tu celebración.
Lo importante es encontrar un sentido propio y un rumbo para salir del camino marcado a fuerza de pisarlo; proponer nuevas formas de celebración, nuevos espacios de comunicación, excursiones al campo, jornadas para compartir en familia, también tiempos de soledad e interiorización. Compartir tiempo, regalar atención personalizada, regalos manufacturados a los que imprimir nuestro cariño y sello personal, y de paso salir del consumismo exacerbado que nos llega por todos los medios. La Navidad puede ser una época perfecta para poner en práctica algunos de los yamas y niyamas de la filosofía yóguica:
Ahimsa: no violencia.
Podemos tratar de relacionarnos desde el amor, siendo más pacientes, comprensivos y empáticos con el otro. Abstenernos de comer carne y optar por alimentos de origen vegetal.
Aparigraha: no codiciar o acaparar.
Buen momento para hacer limpieza en los armarios, regalar los juguetes que nos se usan y dar a la beneficencia lo que ya no necesitamos. Tampoco acaparar la atención ni el tiempo de otros, dejando que cada cual sea dueño de sí mismo.
Santosa y tapas: contentamiento y austeridad.
Contentamiento con lo que se tiene y se es, sin caer en el consumismo exacerbado para buscar fuera lo que no encontramos en nuestro interior. Es difícil ser austero en estas fechas, pero necesario recordarlo debido al derroche del que solemos hacer gala en cuanto a gastos innecesarios.
Svadhyaya: estudio del sí mismo.
Tendemos a relacionarnos mucho con el exterior en navidades: salimos, nos reunimos, compramos, hacemos… cuando en realidad, lo que el ciclo de la naturaleza marca en esta época es el retraimiento, la concentración y el recogimiento. La Navidad es una muy buena fecha para hacer ese retiro de meditación pendiente, o simplemente dedicarle un poco más de tiempo y atención a nuestra práctica.
¡Felices y conscientes navidades!
Hábitos saludables y salud natural
Un buen amigo me pidió que le redactase un compendio de consejos básicos para recuperar su salud. Y este fue el resultado: un protocolo de acciones básicas para reequilibrar la salud corporal.
Contiene las reglas más importantes en cuanto a alimentación y otros consejos muy útiles y efectivos para facilitar al cuerpo su estado natural que es de equilibrio saludable.
Lo ideal es que formen parte de tu vida, de tu día a día, aunque si padeces alguna enfermedad entonces es primordial adoptarlos e incorporarlos todos, uno por uno.
Este decálogo trata de medidas de “choque” por tanto es muy básico pero simultáneamente muy completo.
Está basado en que la causa de las enfermedades, desde un catarro al cáncer pasando por todo lo intermedio, es el grado de acidificación y toxicidad de los tejidos del cuerpo. Cuanto mayor sea este grado más grave la enfermedad.
El orden no representa mayor o menor importancia, intégralos en tu vida a tu ritmo, sintiéndote comod@ al hacerlo.
Disfruta…
1 – Hidratarse adecuadamente
Tomar dos vasos de agua templada en ayunas por la mañana, el segundo después de un rato y con limón.
Beber mínimo un litro y medio de agua al día fuera de las comidas.
No beber media hora antes de comer y entre hora y media y dos horas después.
2 -No comer entre horas
Uno ha de sentarse a comer y emplear el tiempo necesario para masticar tranquilamente los alimentos. Y luego hay que permitir al cuerpo hacer la digestión de esa comida sin interrupciones, es decir, sin comer nada más entre horas.
Si se ingieren alimentos antes de dos horas comienza un nuevo proceso digestivo sin que acabe el primero, entorpeciéndolo y generándose toxinas debido a las sustancias sin digerir que van a quedar en el tracto digestivo.
Y si son tres horas mínimo entre comidas mejor.
3 -Ingerir la menor cantidad posible de proteína animal
No sólo no contribuiremos al sufrimiento animal sino que ganaremos enormemente en lo que a salud se refiere. La proteína animal acidifica el organismo y lo congestiona, debilitándolo y preparándolo por tanto para acoger enfermedades de todo tipo.
Hazte tan vegetariano como te sea posible, todos tus órganos y sistemas te lo agradecerán.
4 -Baños de sal
Bañarse en agua caliente con dos kilos de sal. Es un sistema para limpiar la sangre a través de la piel, se denomina diálisis percutánea. Funciona por ósmosis. Ayuda a los riñones en su labor.
Media hora es suficiente y es una forma muy agradable de bajar el nivel de acidificación.
5 -Desechar el azúcar blanco y la sal común
Es la sustancia más acidificante de las que llamamos “alimentos”. Además es una neurotoxina que al ser ingerida provoca una alarma de intoxicación que nos “activa”. El efecto de la cafeína es el mismo.
Además para poder digerirlo el cuerpo necesita calcio y magnesio entre otros minerales y varias vitaminas, con lo que no sólo no aporta nada sino que consume nutrientes.
En su lugar podemos consumir panela o miel ecológica.
La sal refinada, considerada tóxica por muchos autores, no tiene ningún alimento, sino que causa entre otras cosas trastornos en el metabolismo celular. El cloruro sódico son sólo dos elementos químicos, algo muy alejado de los más de ochenta que tiene la sal del mar sin refinar o la sal gema. Estas últimas son las sales sanas y nutritivas para el organismo.
6 -Tomar fruta, pero sin mezclar con otros alimentos
La fruta es primordial para la buena salud pero ha de comerse separadamente, nunca como postre. Si no se hace así hará que los alimentos no se digieran correctamente ocasionando que haya restos sin digerir que generan congestión y atraen bacterias.
7 -Abandonar los edulcorantes artificiales
Estas sustancias como el aspartamo, el sorbitol, el maltitol, etc. son cancerígenas y están relacionadas con fibromialgia y otras enfermedades de las denominadas “raras”. Son sustancias cientos de veces más dulces que el azúcar y cientos de veces más baratas para la industria, que además aprovecha para venderlo como producto saludable “sin calorías”.
Son generadas en laboratorio y por tanto completamente artificiales.
8 -Utilizar cosmética natural
La lista de ingredientes de dentífricos, desodorantes, cremas faciales y corporales, geles, jabones, productos de maquillaje, etc. es de lo más artificial imaginable. Estos productos penetran en el cuerpo a través de la piel, y es como si nos los comiéramos.
Afortunadamente existen multitud de marcas de cosmética natural o consciente cuyos productos son sanos y saludables porque simplemente son mezclas de esencias, aceites, plantas y productos de la naturaleza tal cual.
9 -Mantener el colon limpio
Cuando defecamos es fácil observar en el inodoro que los excrementos son pegajosos, lo son también en su recorrido por el intestino grueso. De modo que se van acumulando capas y capas de inmundicias.
Si pensamos que la labor del colon es absorber agua (entre dos y tres litros por cada digestión) y electrolitos concluiremos que absorbemos unos 12 litros al día de aguas fecales, porque ese agua ha pasado a través de esa capa, más o menos gruesa de excrementos “fosilizados”. Nos intoxicamos varias veces al día al reintegrar en el cuerpo todas las toxinas de esa “infusión putrefacta”.
La ganancia en salud al someterse a una hidroterapia de colon 3 o 4 veces al año es incalculable.
10 -Las medicinas lo más lejos posible
Las medicinas atrofian la capacidad autocurativa del cuerpo, y TODAS poseen efectos secundarios de todo tipo y condición. Para curarse el cuerpo necesita desintoxicarse y alcalinizarse, NADA MÁS. (De esto trata este decálogo). Mientras no se haga eso estamos condenados a pasar de una dolencia a otra, de una enfermedad a otra. Y abocados a consumir medicinas y más medicinas.
Es importante entender que las medicinas no curan, sólo atenúan o aplacan los síntomas, pero los síntomas no son la enfermedad.
La única curación, la curación real se produce cuando el cuerpo recupera su equilibrio, y lo está haciendo continuamente, día y noche, simplemente hay que facilitarle esa labor.
Y si hay que recurrir a las medicinas, que sean las recetadas por terapeutas naturales, cuyos remedios no curan en sí mismos, sino que simplemente ayudan al cuerpo a hacerlo.
David García Ávila. Director Yoga Art Studio.
Durante nuestro RETIRO DE INMERSION EN EL YOGA PROFUNDO EL PUENTE DE MAYO 2016 tendremos ocasión de tratar y vivir estos principios a lo largo de 4 dias.
Todos los detalles en www.YogaArtStudio.com
Gracias
