No quiero hacer esa postura de yoga
La asana es una postura de yoga con la que se busca mejorar tu cuerpo y tu mente. Hay diferentes tipos de asanas: de pie, de flexión posterior, flexión anterior, torsiones, posturas de equilibrio, invertidas, de relajación y meditación. Es normal tener preferencias por un tipo según tus características físicas y mentales. Así, hay algunas que practicarías todos los días y hay otras que no practicas voluntariamente.
No quiero hacer esa postura de yoga
Todos hemos tenido alguna vez una asana que no nos gusta y que nos produce rechazo.
Cuando nuestro profesor nos indica su práctica, mentalmente nos quejamos y deseamos que pase rápido. Durante los siguientes minutos resoplamos y miramos a los compañeros que muestran un excelente dominio de la postura que nosotros no tenemos mientras nos tiemblan los músculos.
Pues esa es la postura que más hemos de practicar. Cuando mental y físicamente rechazamos una asana es de la que más podemos aprender.
Debemos preguntarnos:
- ¿Por qué no me gusta esta postura?
- ¿Contra qué estoy luchando?
- ¿Tengo una dificultad física real o mental?

Mi postura odiada
Cuando yo sufría migrañas (hace ya diez años que las he eliminado de mi vida), mi postura odiada era Padahastasana o postura de las manos a los pies o cigüeña. Esta postura permite:
- Flexibilizar los músculos de las piernas
- Flexibilizar los músculos de la espalda
- Alarga la columna
- Mejora la postura
- Es positiva para la digestión
Cuando la realizaba la sangre martilleaba mis sienes, las piernas me temblaban y me incorporaba en varias ocasiones, deshaciendo siempre la postura varias veces si tenía que mantenerla estática.
Un día mi profesora nos dijo: “dejad de luchar mentalmente contra la postura, dejad ir”. Para mí fue toda una revelación. Mi discurso mental era de lucha. Justo entonces cambié mi discurso interno y fluí. Mis piernas dejaron de temblar, mis manos alcanzaban el suelo con facilidad y mi sangre fluía con normalidad.
Aprendizaje fuera de la clase
Esta es una postura de introspección, de analizarse a uno mismo. Al salir de la clase comprendí que aquella postura era un reflejo de mis dificultades vitales.
Yo luchaba internamente y de forma intensa contra las situaciones que no me gustaban. Apliqué lo aprendido y comencé a dejarme llevar en mi día a día. Ya no había lucha en mi vida. Este ha sido uno de los mayores aprendizajes que el yoga me ha dado en mi vida.
Ahora Padahastasana es una de mis posturas favoritas.
Y tú, ¿cuál es tu postura odiada?
Explora las posturas de yoga
En el Yoga existen una enorme variedad de posturas, también conocidas como asanas, su nombre en sanscrito. En este vídeo te describimos los principales grupos de posturas que existen en la práctica del yoga y cuáles son sus principales beneficios.
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Posturas de yoga para refrescar el cuerpo
Cuando el verano toma forma y llega a su momento álgido con sus calores y bochornos, parece que nuestro cuerpo entra en una especie de letargo y adormilamiento y, en muchos casos, incluso malestar físico, del que nos es difícil salir y nos quita hasta las ganas de movernos.
Con el calor excesivo la temperatura de nuestro cuerpo sube y el corazón tiene que trabajar más de la cuenta para liberar el calor, lo que hace necesario bombear más sangre a la superficie de la piel para eliminar el calor a través del sudor.
Hoy os proponemos las mejores posturas de yoga para refrescar el cuerpo.
POSTURAS INVERTIDAS
Son un gran alivio para el corazón, ya que la fuerza de la gravedad hace parte del trabajo en el retorno de la sangre al corazón. Vamos a optar por posturas invertidas suaves que no requieran mucho esfuerzo, como:
1-. VIPARITA KARANI: muchas de las posturas invertidas no son aptas para principiantes, pero esta sí que puede ser practicada con seguridad por todas las personas.
2-. SARVANGASANA: la circulación sanguínea se ve favorecida, retornando la sangre venosa al corazón sin dificultad, los órganos abdominales se descongestionan, se liberan de la presión ejercida por la fuerza de la gravedad y ayuda a calmar dolores de cabeza, muy frecuentes si hay mucha exposición al calor.
