Yoga en otoño

Yoga en otoño
Por: Gaia | Sep. 25, 2013
Ha llegado el otoño, y al igual que los árboles se desprenden de las hojas secas, es un buen momento para liberarnos de aquellas cosas que ya no nos sirven y limpiarnos por dentro y por fuera.
El otoño es una época de transformación, donde nuestro sistema nervioso tiende a desequilibrarse, sintiéndonos más inestables e inquietos. Por eso, al igual que la naturaleza, debemos cambiar nuestros hábitos para ayudar a nuestra mente a encontrar calma y a nuestro cuerpo a limpiarse y liberarse de las toxinas acumuladas durante el verano.
Durante los próximos meses es importante que adaptemos nuestra práctica de yoga a esta estación marcada por la agitación y el cambio, y para ello te ofrecemos una serie de recomendaciones que esperamos te sean útiles:
Yoga en otoño
1. Durante el otoño es importante practicar con regularidad y a ser posible, a la misma hora del día. Esto te ayudará a establecer una rutina y a encontrar mayor calma.
2. Practica de forma pausada y consciente y lleva la atención a la respiración.
3. Practica posturas donde se estimulen y beneficien los pulmones, de esta forma fortalecerás el sistema inmune en preparación para el invierno. También es importante practicar posturas para relajar y tonificar el intestino grueso, ya que nos ayudará a limpiar y deshacernos de lo que no ya necesitamos.
4. Practica torsiones como: Parivrtta Trikonasana o triángulo girado Pasasana Ardha Matsyendrasana o media torsión espinal.
5. Practica estiramientos laterales como: Parivrtta Janu Sirsasana o postura de cabeza a rodilla.
6. Practica flexiones hacia atrás de la espalda como: Ustrasana o camello Setu Bandha Sarvangasana o puente Dhanurasana o arco.
7. Practica posturas de pie como: Virabhadrasana I o postura del guerrero I VirabhadrasanaII o postura del guerrero II.
8. Practica saludos al sol, que te ayudarán a llevar calor a tu cuerpo cuando llegue el frío otoñal.
9. Y por último, practica Savasana o postura de relajación para integrar los beneficios de las posturas anteriores y llevar calma a tu mente.
Puedes practicar éstas y otras posturas a través de nuestras clases online. Visita Gaia.
Ahimsa - Sensibilidad
Lo primero que quiero transmitir en las clases es este principio. Ahimsa, el principio de no violencia.
Necesitamos desarrollar sensibilidad hacia nuestras propias sensaciones internas, el “ruido” exterior y mental es demasiado fuerte y evidente. No estamos entrenad@s para ello, sino todo lo contrario. Las sensaciones internas son sutiles y fácilmente imperceptibles si no prestamos atención ejercitada y deliberada hacia ellas. Simplemente no nos han enseñado a observarlas.
La mente racional, los pensamientos, son una de las principales distracciones frente a las sensaciones sutiles del cuerpo. La mente a veces confunde, distorsiona, dispersa. Las sensaciones te traen al momento presente, al aquí y ahora, y nunca mienten.
No competimos con l@s demás ni con nosotr@s mism@s, sólo, indagamos donde están nuestros límites y aprendemos a respetarlos. Nos esforzamos, saliendo de nuestra zona de confort, buscamos el desafío pero nunca sobrepasamos nuestros límites, sean los que sean, para algo están ahí.
Esos límites son la disponibilidad cambiante del cuerpo en cada momento, y son las sensaciones las que nos ayudan a conocerlos.
Competir implica que uno gana y otro pierde, o que un día ganas y otro pierdes, separación, escasez. Mejor nos desapegamos del resultado y disfrutamos del camino. No se trata de llegar a hacer las posturas perfectas para colgarlas en las redes sociales. Se trata de aprender a escuchar tu propia voz, afinar tu percepción, aprender a respetar nuestros límites personales, aprender a aceptar lo que es, lo inevitable, a querernos sin que eso quiera decir que no queramos mejorar y evolucionar. Pero siempre desde el amor y el respeto a un@ mism@.
Por experiencia propia y como profesora, veo que esto es una de las cosas que más nos cuesta de asimilar.
Encuentra el punto intermedio entre acomodarte y sobrepasar tus límites, y mantente ahí esforzándote, creciendo, siendo amable contigo mism@.
Yoga debe ser un proceso suave y progresivo, sin sensaciones fuertes ni agresivas. El cuerpo necesita su tiempo para ir progresando lentamente y con seguridad, no quieras llegar rápido, deshazte de la intención de llegar a ningún sitio y disfruta el camino, enfocándote en el momento en el que estás.
Las posturas deben ser estables y relajadas, una relajación activa, buscando el equilibrio entre firmeza y suavidad, en todas y cada una. Si hay sensaciones fuertes, tensión o dolor, si se entrecorta la respiración, son señales claras que no estás siendo amable con tu cuerpo, no estás respetando tus límites y no estás haciendo yoga, sino simples posturas sin mayor beneficio que el estiramiento muscular. Yoga va mucho más allá.
Debemos notar el estiramiento, pero es una sensación agradable, un estiramiento amable, a diferencia de cuando sentimos tensión, dolor agudo o sensaciones desagradables.