Yoga para reducir el sobrepeso
El sobrepeso y la obesidad son un problema que cada vez afecta a más personas en todo el mundo, ya no solo a Occidente. Los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo se extienden como si de una epidemia se tratase, y quien más quien menos, cae en sus redes.
El sobrepeso puede tener graves consecuencias para la salud, como diabetes tipo II, apnea del sueño, hipertensión y ciertos tipos de cáncer. También provoca problemas de espalda y en las articulaciones. Puede crear y empeorar lesiones en las rodillas, tobillos, caderas…
Aparte de las consecuencias negativas para la salud de tener sobrepeso, están las consecuencias negativas de intentar perder peso adoptando dietas que en muchos casos son nutricionalmente desequilibradas y no saludables.
Una reducción extrema de calorías puede provocar una rápida pérdida de peso, pero para que el cuerpo obtenga la energía que necesita, se descompone tejido muscular. La pérdida de masa muscular disminuye el ritmo metabólico, lo cual minimiza el gasto de calorías. En cuanto se abandona esta dieta, el peso perdido se recupera rápidamente, y principalmente en forma de grasa.

Dada la obsesión por la delgadez y los cuerpos esculturales que nos llega desde los medios de comunicación, las personas con sobrepeso pueden ser muy autocríticas. Debido a esta insatisfacción permanente pueden desarrollar niveles altos de cortisol, la hormona del estrés, lo que a su vez aumenta las ganas de comer, mayor ganancia de peso, aumento del estrés y de las ganas de comer… Se convierte en un círculo vicioso del que no es fácil salir.
El Yoga puede ser muy útil para perder peso de diferentes modos. El más obvio se relaciona con la cantidad de calorías que se queman durante la práctica de yoga. Algunos de los estilos más enérgicos como el Ashtanga o el Power Yoga pueden llegar a elevar el ritmo cardíaco hasta un rango aeróbico. Pero incluso practicando otros estilos más suaves y técnicas de respiración también se logra perder peso.
La probada eficacia del Yoga para reducir el estrés, es otro factor importante cuando hablamos de control del peso. Si se reduce el estrés desciende el nivel de cortisol y en consecuencia también se reducen las ganas de comer y la formación y acumulación de grasa intraabdominal.
Las prácticas introspectivas y de meditación son la mejor herramienta para conectar con nuestro interior, observar sin juicios nuestra relación con los alimentos y aprender de ella. La capacidad de sintonizar con las sensaciones corporales que aporta el yoga es clave a la hora de descubrir y comprender que en realidad no tienes hambre, sino que comes por hábito o por una necesidad emocional.
Sentarse a la mesa en actitud meditativa es un buen método para reducir la ingesta de alimentos. No se trata de comer por debajo de nuestras necesidades, más bien al contrario. Solemos comer mucho más de lo que nuestro cuerpo necesita. Comer en silencio, despacio, saboreando cada bocado en lugar de hacerlo leyendo el periódico, frente al televisor o manteniendo una conversación telefónica, te ayudará a saber cuando has comido suficiente.
Todo cuenta a la hora de perder peso, no solo las calorías que se ingieren y las que se queman; también es importante tomar conciencia de cual es nuestra relación con la comida y con nuestro propio cuerpo. La pérdida de peso a través del yoga puede ser lenta y requiere paciencia, pero también es muy efectiva y duradera ya que en muchos casos, el yoga queda instaurado como hábito de vida.
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Si quieres empezar con el yoga te recomendamos esta clase de Igor de Gracia “Alineamiento para principiantes”
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Yoga en verano
Hoy os traemos algunos consejos para que adaptéis vuestra práctica a los calores del verano:
Elige las horas más frescas del día para tu práctica, a primera hora de la mañana y a última de la tarde, ya que en las horas centrales del día hace mucho calor.
– Reduce las secuencias vigorosas y escoge ejercicios que ayuden a tu cuerpo a reducir la temperatura y posturas restaurativas.
– El verano es una época expansiva por naturaleza. La mente se vuelve un poco más hiperactiva de lo normal, por lo que la meditación es muy importante para mantener el equilibrio expansión-contracción.
– Disminuye el ritmo, dale lentitud y profundidad a tu práctica, llevando tu atención hacia dentro para compensar la dispersión mental, y alargando la exhalación.
– Hidrátate suficientemente antes, después e incluso durante tu práctica y descansa siempre que lo necesites.
– Con el calor excesivo la temperatura de nuestro cuerpo sube y el corazón tiene que trabajar más de la cuenta para liberar el calor. Es necesario bombear más sangre a la superficie de la piel para eliminar el calor a través del sudor. Las posturas invertidas son un gran alivio para el corazón ya que la fuerza de la gravedad hace parte del trabajo en el retorno de la sangre al corazón. Escoge posturas invertidas suaves, que no requieran mucho esfuerzo, como viparita karani o Link Placeholder
– El sistema nervioso también debe hacer trabajo extra para mantener el equilibrio del organismo cuando nos sometemos a temperaturas elevadas. Las posturas que calman el sistema nervioso son de gran ayuda: Link Placeholder, Link Placeholder, Link Placeholder o Link Placeholder
– El Link Placeholder y la práctica de la meditación calman el sistema nervioso y aquietan la mente. Existen algunas prácticas de pranayama que están especialmente indicadas para refrescar el cuerpo y calmar la sed:
- Shitali: Siéntate cómodamente en postura de meditación, saca la lengua y dóblala formando una U. Inhala lentamente por la boca, después relaja la lengua y cierra la boca y exhala por la nariz.
- Sitkari: También en postura de meditación, abre la boca y cierra firmemente los dientes, apoya la lengua contra los dientes superiores. Inhala por la boca lentamente, cierra y relaja la boca mientras retienes la respiración para después exhalar por las fosas nasales.
– Termina la sesión con una buena relajación en Savasana, podrás alargar su duración para terminar de enfriar y relajar tu cuerpo.
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