La importancia del calentamiento en pilates

La importancia de ser puntual en cualquier actividad que realicemos, es evidente: llegar tarde a una cita o a una reunión laboral, puede transmitir falta de profesionalidad; llegar tarde a un evento familiar o social importante, podría ofender a los anfitriones; llegar tarde a una clase de pilates puede hacer que la práctica sea pobre e insuficiente, al perder una parte de la sesión esencial: la preparación del cuerpo y de la mente, la conciencia corporal.
Los diez primeros minutos de clase son imprescindibles para que el resto de la práctica sea satisfactoria. Como ocurre con el yoga, el Método Pilates es una disciplina cuerpo&mente, lleva en sus principios fundamentales la conciencia corporal y, para desarrollarla eficazmente, es necesario darle tiempo.
Es precisamente este enfoque, cuerpo&mente, lo que diferencia a pilates de otras formas de entrenamiento. Aprender bien los principios del Método, los ajustes corporales y la respiración torácica, será básico para obtener el máximo rendimiento y aprovechar todos sus beneficios.
Durante este ‘calentamiento de la conciencia’ ocurre todo esto:
1º-Permitimos ‘pararnos’: cuando nos tumbamos en el MAT, nos sentamos en el fitball, o nos colocamos en el reformer, toda la actividad de nuestra jornada se ralentiza, dejamos a un lado las preocupaciones, las tareas y compromisos pendientes, enfocando nuestra atención en lo que vamos a hacer con nuestro cuerpo.
2º-Respiramos: una vez que la mente se ha centrado en el momento presente, toma conciencia del ritmo de la respiración natural y percibe el cuerpo en su totalidad: localiza posibles tensiones o bloqueos musculares, se hace consciente del peso y colocación del cuerpo en el espacio, etc.
3º-Ajustamos el cuerpo: aprender los principios es fundamental para aplicarlos correctamente. Es en este momento, cuando la mente está totalmente inmersa y concentrada en la práctica, cuando el cuerpo comienza a ‘ajustarse’:
-Profundizamos en la respiración torácica, llenando profundamente los pulmones y vaciándolos, sintiendo como si el esternón se derritiese.
-Activamos el ‘ powerhouse’: todos los músculos profundos del suelo pélvico y del abdomen se contraen, como si tuviésemos una especie de fajín o cinturón.
–Estabilizamos la cintura escapular, controlando que los hombros se coloquen hacia abajo y hacia atrás, lejos de las orejas, sintiendo el cuello largo alineado con la columna.
–Estabilizamos la zona lumbopélvica, notando los cambios de la pelvis cuando está en posición neutra o en imprint.
Esperamos que todas estas razones sean suficientes para que consideres la puntualidad a tu sesión de pilates. Si quieres disfrutar puntualmente de tu práctica, únete a la comunidad Aomm.tv
No quiero hacer esa postura de yoga
La asana es una postura de yoga con la que se busca mejorar tu cuerpo y tu mente. Hay diferentes tipos de asanas: de pie, de flexión posterior, flexión anterior, torsiones, posturas de equilibrio, invertidas, de relajación y meditación. Es normal tener preferencias por un tipo según tus características físicas y mentales. Así, hay algunas que practicarías todos los días y hay otras que no practicas voluntariamente.
No quiero hacer esa postura de yoga
Todos hemos tenido alguna vez una asana que no nos gusta y que nos produce rechazo.
Cuando nuestro profesor nos indica su práctica, mentalmente nos quejamos y deseamos que pase rápido. Durante los siguientes minutos resoplamos y miramos a los compañeros que muestran un excelente dominio de la postura que nosotros no tenemos mientras nos tiemblan los músculos.
Pues esa es la postura que más hemos de practicar. Cuando mental y físicamente rechazamos una asana es de la que más podemos aprender.
Debemos preguntarnos:
- ¿Por qué no me gusta esta postura?
- ¿Contra qué estoy luchando?
- ¿Tengo una dificultad física real o mental?