Postura de yoga: Marichyasana I

Existen dos versiones sobre el significado del nombre de esta postura. Por un lado hay fuentes que indican que está dedicada al sabio Marichi, hijo del Creador Brahma. Marichi era el abuelo de Surya, el Dios del Sol. Por otro lado, hay quien afirma que debe su nombre al sabio que primero la enseñó, Mareechy, nombre que bien podría ser la contracción de Maha Rishi.
Hay dos variantes de Marichyasana, comenzaremos por explicar detalladamente la versión I, más sencilla y accesible.
TÉCNICA
– Siéntate en el suelo con las piernas extendidas hacia el frente. La espalda debe estar erguida y los isquiones bien apoyados en el suelo.
– Dobla la pierna derecha y apoya la planta del pie junto al muslo izquierdo. El talón debe estar en contacto con el perineo. La pantorrilla queda pegada al muslo, y la tibia en posición perpendicular al suelo.
– Inclina el tronco ligeramente hacia delante y desliza el brazo derecho por delante de la pierna flexionada. Estira el brazo hacia la derecha.
– Ayudándote del brazo derecho como palanca, inicia la torsión girando el tronco hacia la izquierda.
– Los dos brazos enlazan el talle. El derecho abraza la pierna flexionada y después es necesario doblar el codo para dirigir la mano hacia las lumbares. El brazo izquierdo también se dobla y abraza la cintura por detrás para ir en busca de la otra mano, que sujetará fuertemente.
-Gira la cabeza hacia la izquierda y lleva la mirada lo más lejos que puedas.
– Permanece en esta posición al menos cinco respiraciones profundas.
– Después mira hacia la pierna que está estirada y endereza el tronco, pero sin soltar las manos.
– Inhala profundamente y la exhalar flexiona el tronco hacia delante intentando llevar la frente a la rodilla. A medida que ganes flexibilidad, la intención debe ser avanzar el mentón hacia delante y apoyarlo sobre la rodilla.
– Respira profundamente dos o tres veces en esta postura. Después deshaz lentamente y repite todo el proceso hacia el otro lado.
RECOMENDACIONES
– Antes de comenzar asegúrate de que tu posición es correcta. La espalda erguida y las piernas bien extendidas.
– Los isquiones apoyados en el suelo, respetando la curvatura lumbar natural.
– Cuando flexionamos la pierna, el pie debe quedar en contacto con el otro muslo y el talón con el perineo. La tibia permanece en perpendicular al suelo durante toda la postura.
– Intenta mantener la columna estirada y el tronco erguido. No lo dejes caer hacia delante.
– Si no puedes cogerte las manos, ayúdate con un cinturón.
– En la última fase en la que el tronco se flexiona sobre la pierna estirada, la otra pierna que está doblada, no debería cambiar su posición. Debería seguir estando la tibia en perpendicular al suelo y la rodilla orientada hacia arriba.
BENEFICIOS
– Estira y tonifica todos los músculos y ligamentos oblícuos de la columna vertebral, volviéndola más flexible.
– La torsión se localiza sobre todo en la parte alta de la espalda, lo que estimula los nervios espinales de la parte torácica de la columna vertebral, especialmente los que están a cargo de los mecanismos musculares de la respiración.
– Comprime intensamente el bajo vientre, masajeando sobre todo el colon ascendente al girar hacia la izquierda, y el descendente al girar hacia la derecha. Por lo que esta postura combate el estreñimiento.
– El hígado, el bazo, el páncreas y los riñones también reciben un masaje y se tonifican, aunque de menor importancia que en otras torsiones como “arda matsyendrasana” o ” vakrasana.”
– Durante la última fase de flexión, la cintura abdominal se contrae fuertemente, lo que la fortalece ademas de masajear las vísceras que contiene.
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Yoga y respiración para embarazadas
El siguiente artículo sobre la importancia de la práctica de yoga y respiración para embarazadas lo firma Montse Cob, profesora especializada en yoga pre y postnatal. Está dentro de la colaboración que Aomm.tv hace con Yoga Journal.
¿Por qué es tan importante la respiración en el embarazo?
El embarazo es un periodo de transición único en la vida de una mujer que culmina con el nacimiento del bebé. Durante este periodo, que abarca alrededor de 40 semanas, se producen numerosos cambios fisiológicos, anatómicos y emocionales.
Es en este proceso de transformación donde se demuestra que la naturaleza femenina es admirable, el cuerpo de la mujer embarazada tiene que adaptarse anatómicamente para albergar a un bebé en crecimiento: recolocar todos sus órganos, respirar, comer, dormir y ¡que todo siga funcionando!
La respiración es especialmente importante durante la gestación del bebé. No sólo porque la correcta oxigenación de nuestro cuerpo favorece un embarazo saludable, sino porque la forma en que respiramos afecta a nuestro estado emocional y de la misma manera nuestro estado emocional afecta a nuestra forma de respirar.
El diafragma es un músculo crucial en el sistema respiratorio y juega un papel principal durante el embarazo. Cuando una mujer no está embarazada tiene espacio suficiente para mover su zona central, llamada centro frénico, sin impedimento. El diafragma, con su forma de cúpula, conforma el techo del bebé durante el embarazo, y a medida que avanza el periodo de gestación este músculo va quedándose sin espacio suficiente para moverse libremente.
De forma natural el cuerpo tiene que amoldarse a esta nueva situación realizando, a priori, una serie de adaptaciones como la expansión lateral de la caja torácica. Sin embargo, la realidad es que de una forma u otra nuestra respiración natural se encuentra limitada por las tensiones musculares asociadas a nuestra forma de vivir, las tensiones emocionales o los pensamientos repetitivos.
La práctica de yoga durante el embarazo
El principal objetivo del yoga durante el embarazo es la búsqueda de espacios: espacios físicos, espacios mentales y espacios emocionales donde pueda acogerse de forma válida y clara todo lo que se experimenta, se piensa y se siente.
Asimismo, el yoga ofrece diversos ejercicios de respiración muy beneficiosos para las mujeres embarazadas llamados pranayamas. De hecho, desde mi experiencia profesional, el más potente pranayama durante el periodo de gestación es la observación de la propia respiración natural. Al contemplar la forma en que respiramos, sin juicios y sin modificaciones, llega a ocurrir una liberación espontánea de la misma.
Si estás embarazada, la sesión de yoga prenatal que te proponemos, ‘Relajación y respiración prenatal’ te ayudará a movilizar el cuerpo, abriendo espacios físicos a través de la práctica de asanas. Además, te invitamos a que observes el impacto contundente de esta práctica que, acompañada de ejercicios de pranayama, permitirá la liberación del diafragma, que progresivamente recuperará su movimiento libre abriendo y descargando sus puntos de origen y de inserción.
¡Esperamos que la disfrutes!
Un diafragma abierto, libera la respiración y calma la mente.