La esencia del movimiento
El estilo Vinyasa se ha convertido en los últimos años en uno de los más populares, tanto en los centros de yoga como en las redes sociales, como Instagram o Youtube. Por todas partes podemos ver espectaculares vídeos y secuencias de yoga que muchas veces imitamos en casa sin la supervisión de un profesor.
Sin duda, es uno de los estilos más estéticos visualmente y su práctica, junto con la de Power Yoga o Asthanga, muy física y dinámica, tal vez conecta más con la idea del ejercicio que tenemos en Occidente.
Pero esto conlleva un riesgo: alejarnos de la esencia del yoga en cualquiera de sus estilos. De esa imprescindible y necesaria conexión entre cuerpo y mente, de esa ausencia de competición o ego que a veces nos lleva, tanto a profesores como alumnos, a querer hacer las clases más exigentes o complejas, o las posiciones más bonitas o estéticas, convirtiendo las clases, más en ejercicios gimnásticos o acrobáticos, que en verdaderas prácticas de yoga adecuadas a nuestras posibilidades y necesidades.
Como os decía, esto ocurre sobre todo cuando practicamos estilos como Vinyasa flow o Power yoga, donde la rapidez o la exigencia física nos pueden llevar no sólo a descuidar la técnica sino a desconectarnos de la respiración y hasta de nosotros mismos. ¿Qué queda entonces? Puro ejercicio físico, prácticas que pueden llevarnos a la extenuación física, a las lesiones y a la frustración, a pensar incluso que el yoga no es algo apto para nosotros. Y es una pena, porque de esa unión entre cuerpo, mente y espíritu que busca el yoga es de donde surgen precisamente todos sus beneficios.
Por eso en la práctica “Vuelve a la esencia del movimiento” os propongo parar, sentir, conectar en todo momento con la respiración y, sobre todo, disfrutar. De vuestro cuerpo, de las sensaciones y de vuestra práctica, sea cual sea. A través de esta secuencia os invito a estar conscientes de vuestra postura y especialmente de vuestra respiración para poder acompasarla con el movimiento, porque eso es realmente vinyasa.
En esta práctica y en cualquier otra que realices, tómatelo con calma, céntrate en lo que sientes en cada momento, muévete al ritmo que tú necesites, párate a hacer los ajustes necesarios en cada postura y escucha a tu cuerpo. Sólo así podrás viajar hacia tu parte más espiritual y descubrir los enormes beneficios mentales y emocionales que te aporta la práctica del yoga.
Porque en el yoga subyace toda una filosofía de vida que ha hecho que esta milenaria práctica surgida en la India fuera declarada por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 2016 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
La decisión fue adoptada por el Comité inter-gubernamental durante su reunión anual, donde consideró que la filosofía subyacente a esta práctica “ha influido en numerosos aspectos de la sociedad de este país, que van desde la salud y la medicina hasta la educación y las artes”. La Unesco destacó la “unificación de la mente, el cuerpo y el alma para mejorar el bienestar mental, físico y espiritual de las personas” que lo practican.
Y esto es algo que a veces olvidamos en Occidente, donde tantísimos estilos de yoga han surgido. Es inevitable que los profesores acabemos “creando” también nuestro propio estilo de yoga incorporando nuestros conocimientos en otras disciplinas, nuestra experiencia con la práctica y nuestro bagaje personal. Es inevitable también que muchas personas se acerquen actualmente a la práctica de yoga porque es una disciplina de moda. Pero ninguno de nosotros debe olvidarse de cuál es la esencia del yoga: esa comunión entre cuerpo y mente para poder llegar hasta nuestro espíritu.

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A ti deportista: 10 motivos para hacer pilates
Muchas personas que ya son deportistas en alguna disciplina concreta, como corredores, ciclistas, nadadores, tenistas… pueden pensar que como ya hacen ejercicio físico sus necesidades de trabajo corporal están cubiertas. Sin embargo, al especializarnos en un deporte específico el cuerpo tiende a sobrecargar y desgastar las zonas que más utiliza, creando descompensaciones y desajustes con las que menos trabaja. Atención deportista: si completas el entrenamiento con un par de sesiones semanales de Pilates, sacarás mayor rendimiento al cuerpo y disfrutarás al máximo de tu deporte favorito.
¿Por qué SÍ hacer Pilates?
1– Hemos de abandonar definitivamente el círculo vicioso: “entrenar – dolor – parón – volver a empezar”.
2– Lo que nos lleva directamente a que seremos capaces de prevenir lesiones.
3– En el Método Pilates se concibe al cuerpo como un TODO, no como un conjunto de partes fragmentadas y separadas entre sí. El “powerhouse” o “core” es el eje central de energía y desde el que nacerán todos los movimientos del cuerpo. Eliminemos la idea, demasiado extendida, de abdominales inferiores y superiores.
4– Es un verdadero reto. Como deportistas sabemos que si se trata de correr, saltar, subir una montaña en bici… entrenando de manera específica llegaremos a nuestra meta, pero a qué precio físico. A través del Pilates le sumarás al entrenamiento la base fundamental de centro y control postural. Se puede caer en el error de pensar que una vez aprendido el ejercicio no hay más en dónde avanzar, pero solo estamos al principio del viaje: Pilates es un camino que una vez se empieza no se puede abandonar, no querrás abandonar.
5– Autoconocimiento: en el plano físico nos ayudará a conocer los límites de nuestra fuerza y elasticidad, y en el emocional: la capacidad de control, paciencia y energía que podremos dar en cada movimiento.
6– Haremos un uso eficiente de la propia energía. Aprenderemos a dosificar nuestras fuerzas.
7- Ante un deporte asimétrico, como el tenis, el ciclismo o la carrera, hay partes del cuerpo que trabajan más que otras, por lo que tenderá a compensar ese esfuerzo creando desajustes y desequilibrios. El dolor lumbar, la sobrecarga cervical o la falta de tono en el brazo que no sujeta la raqueta, podrían ser algunos ejemplos. En Pilates se aprende a repartir el trabajo.
8– Crearás un patrón respiratorio muy eficaz, gracias a la respiración torácica o costal con la que se trabaja en Pilates, mejorando notablemente tu rendimiento.
9– Lo bueno de Pilates es que siempre tienes el suelo y el cuerpo disponibles.
10– Propiocepción: harás más competente al cuerpo porque serás más consciente de él, lo sentirás y percibirás mejor. Joseph Pilates: “La juventud de una persona se mide por la salud de su columna vertebral”
Si quieres practicar Pilates desde la comodidad de tu hogar guiado por un profesor cualificado, entra en Gaia y únete.
