Posturas de yoga: La extensión

Este es el segundo post sobre familias de posturas en yoga y me gustaría profundizar en las extensiones, asanas que considero indispensables en los tiempos que corren.
¿Qué es una extensión? Es el movimiento en el que la espalda se arquea hacia atrás y el tórax se abre en expansión. En estas posiciones la columna vertebral realiza el arco de la extensión fortaleciendo la espalda y vitalizando el sistema nervioso central.
En la vida diaria realizamos extensiones de forma natural en muchas situaciones, por ejemplo, cuando nos desperezamos al despertar, estirando mucho los brazos y abriendo el pecho. También extendemos la columna cuando llevamos muchas horas sentados en el trabajo o estudiando, la tendencia es a expandir el tórax para cargar de energía. Digamos que estos movimientos son revitalizantes, positivos y se ejecutan intuitivamente.
También podemos identificar extensiones no tan saludables, por ejemplo la “hiperlordosis”, una curvatura muy marcada en las áreas lumbar y cervical de la espina dorsal, cuya causa puede ser tanto fisiológica, como postural, y puede dar lugar a intensos dolores de espalda.
El propósito de las posturas de yoga de extensión en yoga es estimular y cargar el cuerpo de energía renovada, la diferencia reside en una ejecución más precisa, consciente y mantenida de las distintas posiciones.
En el aspecto más sutil esa apertura se relaciona con dos órganos, el corazón y los pulmones. Podríamos hablar de expandir el corazón y nuestro espacio emocional a la vez que lo inyectamos de vitalidad. Y los pulmones, los órganos que nos permiten respirar, se agrandan para que el prana, el flujo de vida, nutra el cuerpo y la mente rejuveneciéndolos.
Físicamente nos ayudan a abrir el pecho, a fortalecer la musculatura de la espalda, especialmente en la zona lumbar. En paralelo se ejercitan los brazos y los hombros, además de trabajar el rango de movimiento de la columna hacia atrás. Las funciones respiratorias también mejoran y aumenta la capacidad pulmonar. La sangre fluye oxigenando las células y vitalizando los tejidos. Las extensiones activan, fortalecen y rejuvenecen.
Otro de sus grandes efectos es que estimulan el sistema nervioso central, por lo tanto nuestra capacidad para gestionar el estrés y las emociones negativas aumenta, son posturas fantásticas para combatir el cansancio nervioso y físico.
Para abrirnos emocionalmente, para ayudarnos a ser más abiertos, sociables y generosos, necesitamos ejercitar la extensión. Estas asanas vigorizantes mejorarán además nuestra conducta postural global manteniendo la columna flexible, pero hay que tener presente que son posturas exigentes y, que si no se aprende a ejecutarlas correctamente, pueden generar molestias de espalda, sobre todo en zona lumbar y el cuello.
Posturas invertidas: cambia de perspectiva
Los practicantes de yoga son buenos conocedores de los enormes beneficios que realizar las posturas invertidas conllevan, no solo a nivel físico, también tienen un enorme poder emocional.
En Aomm.tv hemos visto algunas claves para realizar posturas invertidas como Sirsasana (postura sobre la cabeza), Sarvangasana (postura sobre los hombros), o cómo realizar Halasana (postura del arado). Todas ellas comparten la misma cualidad: por unos momentos tenemos la cabeza por debajo del corazón, de los órganos vitales, de la pelvis, de los pies… Durante unos momentos hemos dado la vuelta a nuestro mundo, haciendo que muchos de los procesos que se producen en nuestra postura normal, ahora se tornen en dirección inversa. Toma nota de las bondades que este cambio de perspectiva nos traerá:
A NIVEL FÍSICO
1-.Mejora la circulación venosa y linfática, la sangre riega y nutre la parte superior del cuerpo: cerebro, pulmones, riñones… mejorando su funcionamiento.
2-.Activa el corazón e impulsa el sistema inmunológico.
3-.Proporciona un gran equilibrio hormonal al traer flujo sanguíneo a las glándulas endocrinas, como la pituitaria, lo que se refleja en nuestro metabolismo e incluso en nuestra forma de pensar.
4-.La respiración se hace profunda, lo que conlleva un mejor intercambio gaseoso entre oxígeno y dióxido de carbono.
A NIVEL EMOCIONAL
Al invertir el cuerpo y el flujo de la sangre, también volteamos nuestro prana, nuestra energía vital. En la mayoría de nosotros esta energía reside en los chakras inferiores, como svadhisthana o muladhara, y al invertir el cuerpo redirigimos esa energía hacia los chakras superiores: sahasrara, ajna y vishuddha .
1-. Excelentes para abrir el espíritu y facilitar la concentración.
2-. Resultan muy calmantes, porque el hecho de entablar con la gravedad una relación completamente nueva para mantener la postura conlleva cierta tranquilidad corporal y mental.
3-. Nos permiten ver las cosas, situaciones y momentos, desde otro ángulo y perspectiva, reduciendo el cansancio y creando cierta liberación mental.
*ALGUNAS RECOMENDACIONES….
-Se suelen practicar hacia el final de una secuencia de asanas, cuando el cuerpo realmente ya ha entrado en calor.
-Es preferible esperar hasta tres horas después de haber comido para realizarlas.
-Nunca debemos practicarlas sobre una superficie blanda, como la cama.
-Si eres principiante, no deberás sostener la postura demasiado tiempo, la práctica constante te permitirá ir aumentando el tiempo.
-No es recomendable que las hagan aquellas personas que sufren de hipertensión, patologías de la espalda (hernias, vértebras desplazadas, problemas cervicales…) ni las mujeres durante los días de la menstruación.
¿Te apetece esta aventura de cambiar de perspectiva? Te proponemos esta clase guiada por nuestra profesora Elena Ferraris “Invierte tu cuerpo” en la que podrás profundizar en las inversiones con la ayuda de una pared y una silla.
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