Posturas de yoga: Trikonasana o triángulo extendido

Posturas de yoga: Trikonasana o triángulo extendido

Trikonasana se traduce como la postura del triángulo extendido o la postura de los tres ángulos.

TÉCNICA

De pie, separa las piernas alrededor de un metro y levanta los brazos en cruz, manteniendo los hombros lejos de las orejas y las palmas de las manos hacia abajo. Intenta que la línea que forman los brazos se sitúe paralela al suelo.

Gira el pie derecho 90° hacia la derecha. Gira el pie izquierdo ligeramente hacia la derecha, manteniendo ambas piernas bien extendidas.

Mientras exhalas, alarga el tronco y el brazo derecho hacia ese lado, y ve inclinando el tronco hacia la derecha, cuando llegues a tu tope de estiramiento, apoya la mano derecha en tu pierna derecha, si es posible en el tobillo o en el suelo. Si aún no puedes hacer una inclinación tan profunda, apoya la mano allá donde llegue, en la rodilla o un poco más abajo.Puedes utilizar un bloque como sostén.

El brazo izquierdo debe estar bien extendido y en posición vertical. Seguimos manteniendo la línea recta que forman los brazos.

La cabeza gira, llevando la mirada a la mano que está arriba.

Mantén la postura en la inmovilidad, respirando profundamente y observando las sensaciones que se producen en tu cuerpo.

Cuando llegue el momento de deshacer trikonasana, inspira y vuelve lentamente al centro.

Repite todo el ejercicio hacia el otro lado.

RECOMENDACIONES 

Para aprovechar todos los efectos benéficos de esta postura se debe mantener todo el cuerpo en un mismo plano. Es decir, sin flexionar el tronco hacia delante para llegar con la mano al suelo, sino manteniendo el pecho dirigido hacia el frente.

Mantén las piernas y los brazos bien extendidos durante todo el ejercicio.

BENEFICIOS

Tonifica los músculos del cuello, el tronco y las piernas.

Aporta flexibilidad a las piernas y las caderas.

Realiza un masaje por compresión en el hígado al inclinarse sobre el lado derecho, y en el bazo y páncreas al inclinarse sobre el izquierdo, lo que repercute en una mejora de sus funciones.

Mejora el funcionamiento de los riñones y las glándulas suprarrenales.

Aporta flexibilidad a la columna vertebral y apertura a la cintura escapular.

Fortalece los tobillos.

Proporciona un desarrollo equilibrado y esbelto de la estructura corporal.

Abre las fosas nasales por efecto de la torsión en las vértebras cervicales.

Si quieres practicar esta postura, accede a una clase donde podrás explorar esta postura.

 



Halasana: claves para hacerla

Esta inversión con las piernas por encima de la cabeza resulta maravillosamente rejuvenecedora para todo el sistema nervioso. Los órganos abdominales están contraídos y tonificados, mientras los hombros y el cuello están en completa descarga y libres de cualquier tensión habitual, y la columna estirada al máximo… sí, todos estos ajustes son característicos de Halasana (postura del arado) y te contamos en detalle toda la información que encierra este asana aquí.

Hoy vamos a concretar y a definir mejor las claves para realizar esta postura y su variante más directa: Karnapidasana (postura de las rodillas a las orejas).

Toma nota:

Es recomendable utilizar una o dos mantas dobladas, ya que por el peso del cuerpo, puede haber molestias en las vértebras cervicales. La mejor manera es colocando los hombros la distancia de tres dedos por dentro de la manta, no a ras los hombros de la doblez de las mantas.

Vigila no tener ningún obstáculo detrás de tu cabeza, ni en ella, tipo coleta o pinzas en el pelo.

La respiración puede ser difícil al principio, sobre todo si tenemos tripa. Esto sucede porque, en esta postura, los órganos abdominales están sobre el diafragma y los pulmones y por la presión que se produce en el cuello, al estar en contacto la barbilla con el pecho. Es bueno concentrarse en mantener una respiración normal.

Se recomienda dirigir la mirada hacia la punta de la nariz (Nasagrai drishti), es reconstituyente e incita a la calma.

Posiblemente, al principio no lleguemos con los pies a tocar el suelo, con lo que podremos mantener las rodillas flexionadas y cerca del rostro, sosteniendo aún con las manos la zona lumbar, y aquí estaremos cerca de Karnapidasana.

* Karnapidasana (postura de las rodillas a las orejas): este intenso estiramiento exige una gran flexibilidad en la columna y ejerce mucha presión en el cuello, sin embargo, quedándonos un poco antes de tanta exigencia, puede ser un paso previo a Halasana completo.

Otra opción si no llegamos bien a apoyar los pies en el suelo, sería colocarlos en un soporte. Puede ser un bloque de yoga o una banqueta o silla. Es importante sostener la espalda con las manos como hacemos en Sarvangasana.

*No tengamos prisa por alcanzar el suelo con los pies, es mejor tener prudencia a causarse una lesión. El peso de las piernas y una actitud relajada y de confianza harán el resto de la labor.

Esperamos haberos ayudado a ver más clara esta postura, favorita por muchísimos yoguis, con estas sencillas claves. Os proponemos esta práctica de nuestra profesora Vanessa Birnbaum “Flow invertido para viajeros”  muy recomendable en estos días!
Os esperamos en Aomm.tv.

Námaste.

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