Cómo cortar lazos energéticos con personas del pasado
Los lazos energéticos son conexiones invisibles que se crean entre personas y que pueden seguir activas incluso cuando el vínculo físico o emocional ya terminó. Estas conexiones influyen en nuestro estado emocional, mental y espiritual, especialmente cuando se trata de relaciones del pasado que dejaron huellas profundas. En este artículo exploramos qué son los lazos energéticos, cómo reconocer su impacto y de qué manera cortarlos de forma consciente y amorosa.
Tabla de Contenidos
- ¿Qué son los lazos energéticos y cómo nos afectan?
- Cómo saber si aún estás conectado energéticamente a alguien
- ¿Cómo se cortan los lazos energéticos con el pasado?
- Tres rituales para cortar lazos energéticos con el pasado
- Cómo sostener tu energía después de un ritual de corte
- ¿Es posible volver a vincularse después de cortar un lazo energético?
¿Qué son los lazos energéticos y cómo nos afectan?
Los lazos energéticos son conexiones sutiles que se forman entre dos personas a través del intercambio emocional, físico o espiritual. Estas conexiones pueden ser positivas y equilibradas, pero también pueden volverse densas o bloqueantes cuando se originan en relaciones conflictivas, dependientes o no resueltas. En muchos casos, los lazos permanecen activos incluso después de una ruptura, una distancia prolongada o el fin del contacto.
Cuando estos lazos no se disuelven conscientemente, quedan abiertos como canales por donde la energía se sigue moviendo. Esto puede generar sensaciones de agotamiento, pensamientos que giran en bucle o una dificultad persistente para soltar ciertas emociones. Es como si una parte de tu energía se quedara anclada en una historia pasada, impidiéndote habitar por completo tu presente.
En este contexto, cortar lazos energéticos es un acto de liberación. Es una forma de recuperar tu energía y redirigirla hacia procesos más sanos y alineados con tu presente.
Cómo saber si aún estás conectado energéticamente a alguien
Una de las señales más comunes de que un lazo energético sigue activo es la presencia constante de esa persona en tu mente, sin un motivo concreto. No se trata solo de recordar, sino de sentir que ese vínculo sigue vivo dentro de ti: aparecen pensamientos repetitivos, emociones intensas o una sensación de estar emocionalmente involucrado, aunque la relación haya terminado hace tiempo.
También puede manifestarse en el cuerpo y en la energía cotidiana. Por ejemplo, sentirte drenado sin explicación clara, percibir la presencia emocional de esa persona en momentos inesperados o notar que te cuesta enfocarte cuando surge su recuerdo. En muchos casos, este tipo de conexión inconsciente interfiere con nuevas relaciones o con la capacidad de tomar decisiones desde un lugar claro y presente.
Otras veces, los lazos persisten a través de objetos, lugares o hábitos que siguen actuando como anclajes emocionales. Un regalo guardado, una canción que evoca cierta carga, una rutina que compartían… todo eso puede mantener viva la conexión. Cuando identificas que algo en tu entorno sigue alimentando ese vínculo, es una señal de que es momento de hacer espacio para lo nuevo y liberar lo que ya cumplió su ciclo.
¿Cómo se cortan los lazos energéticos con el pasado?
Cortar lazos energéticos con personas del pasado implica un proceso consciente de liberación emocional y energética. No se trata de olvidar ni de negar lo vivido, sino de soltar el peso que sigue ocupando espacio en tu campo energético. Esta práctica abre un espacio interno donde es posible recuperar tu energía vital y avanzar con mayor claridad.
Una de las formas más efectivas de realizar este corte es a través de rituales simbólicos. Estas prácticas permiten materializar la decisión de soltar mediante gestos concretos que involucran cuerpo, mente y espíritu. Cada persona puede crear su propio ritual, siempre que esté guiado por una intención clara y un deseo genuino de cerrar ese vínculo desde un lugar amoroso.
Algunos de los elementos más utilizados en los rituales de corte energético son las visualizaciones, las afirmaciones, la respiración consciente, el fuego y los cristales.

Tres rituales para cortar lazos energéticos con el pasado
Los rituales que compartimos a continuación son propuestas orientativas para quienes desean hacer un corte energético de forma consciente. No existe una única manera de hacerlo bien: lo fundamental es que el ritual tenga sentido para ti, que conectes con tu intención de soltar y que respetes tu propio ritmo emocional en el proceso.
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Ritual con fuego para liberar vínculos emocionales
El fuego es un elemento transformador, ideal para simbolizar cierres y liberar cargas emocionales. Para este ritual, escribe en un papel todo lo que quieras soltar respecto a esa persona: pensamientos, emociones, recuerdos, palabras no dichas. Luego, prende una vela o prepara un recipiente seguro y quema el papel mientras respiras profundamente, visualizando cómo se disuelve esa energía en el fuego.
Puedes acompañar el momento con una afirmación como: “Gracias por lo vivido, ahora te dejo ir”. Observa cómo arde el papel y qué sensaciones aparecen en tu cuerpo mientras lo haces. Al finalizar, quédate en silencio unos minutos, respirando con suavidad. Este acto simbólico ayuda a marcar un antes y un después.
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Ritual con visualización y afirmaciones de cierre
Busca un espacio tranquilo y sin interrupciones. Cierra los ojos y visualiza el lazo que te une a esa persona como un cordón de luz que los conecta. Observa su forma, su intensidad, y cuando estés listo, imagina cómo ese lazo se disuelve, se corta o se transforma. No fuerces nada: deja que la imagen cambie según lo que necesites ver.
Mientras haces la visualización, puedes repetir afirmaciones como “Me libero y te libero”, “Dejo ir este vínculo con amor” o “Recupero mi energía y cierro este ciclo”. Quédate unos minutos respirando y sintiendo el alivio que trae la liberación. Este ritual puede repetirse varias veces, especialmente si sientes que el vínculo tiene capas profundas.
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Ritual de corte energético con ayuda de cristales
Elige un cristal que sientas que te acompaña en procesos de limpieza o protección, como la obsidiana, la amatista o el cuarzo transparente. Si lo deseas, puedes sostenerlo en tus manos o colocarlo sobre el pecho o el plexo solar mientras te recuestas. Cierra los ojos, conecta con tu respiración y enfócate en la intención de soltar el lazo que deseas cortar.
Mientras sostienes el cristal, visualiza cómo ese vínculo se disuelve y cómo tu energía vuelve a ti limpia, clara y en paz. Puedes usar una afirmación como: “Este lazo se disuelve con amor; mi energía me pertenece y regresa a mí”. Al terminar, agradece al cristal y déjalo en un lugar donde pueda descargarse. Por ejemplo, sobre la tierra o bajo la luz de la luna.
Cómo sostener tu energía después de un ritual de corte
Después de realizar un corte energético, es importante cuidar tu campo emocional y físico para integrar el cambio que has iniciado. Aunque el ritual marca un cierre simbólico, la energía sigue moviéndose durante los días siguientes, por lo que es normal sentirte más sensible, cansado o emocional. Darte espacio para descansar, sentir y procesar es parte del proceso.
Practicar actividades que te ayuden a mantener tu energía centrada puede ser clave en esta etapa. Meditar, escribir lo que estás sintiendo, tomar baños con sal, caminar en la naturaleza o simplemente estar en silencio son formas de sostener tu bienestar mientras tu sistema se reorganiza. También es buen momento para reforzar tus límites personales y revisar qué tipo de vínculos quieres cultivar de aquí en adelante.
Además, puede ayudarte rodearte de personas o espacios que te nutran emocionalmente y te den contención. Soltar un lazo no es solo dejar ir a alguien, sino también recuperar partes de ti que habían quedado atrapadas en esa conexión. Sostener tu energía significa también reconectar contigo desde un lugar más consciente y amoroso.
¿Es posible volver a vincularse después de cortar un lazo energético?
Sí, es posible volver a vincularse con una persona después de haber realizado un corte energético, pero solo si el vínculo se reconstruye desde un lugar nuevo. Cortar no significa cerrar la puerta para siempre, sino soltar la energía que estaba estancada, desequilibrada o cargada de emociones no resueltas. A veces, este acto de liberación permite que ambas personas se reencuentren más libres y conscientes.
Sin embargo, es importante que cualquier reencuentro no reproduzca la dinámica anterior. Si el vínculo vuelve a surgir, debe hacerlo desde el respeto mutuo, con límites claros y desde una energía renovada. Cortar lazos energéticos no es un rechazo, sino un acto de sanación que puede abrir espacio a formas más saludables de relacionarse, si ambas partes lo eligen.
Terapia con Flores de Bach: una guía para comenzar a usarlas
La terapia con flores de Bach es un sistema natural de armonización emocional creado a partir de esencias florales. Se utiliza para tratar desequilibrios como el miedo, la tristeza, la ansiedad o la falta de confianza, sin efectos secundarios. En este artículo exploramos qué son las flores de Bach, cómo actúan en el campo emocional y cómo empezar a integrarlas en tu vida cotidiana.
Tabla de Contenidos
- ¿Qué son las flores de Bach y cómo actúan en el campo emocional?
- ¿Para qué sirven las flores de Bach?
- El origen del sistema floral: quién fue Edward Bach
- Las 38 flores de Bach: un sistema para equilibrar emociones
- Cómo empezar a usar las flores de Bach de forma consciente
- ¿Qué diferencia hay entre flores de Bach y otras esencias florales?
- ¿Se pueden combinar las flores de Bach con otras terapias?
¿Qué son las flores de Bach y cómo actúan en el campo emocional?
Las flores de Bach son esencias naturales extraídas de flores silvestres que trabajan a nivel energético para equilibrar estados emocionales. Este sistema fue creado en la década de 1930 por el médico y homeópata británico Edward Bach, quien buscaba un método de sanación más integral y accesible para todos. Su enfoque se basa en la idea de que muchas enfermedades físicas tienen un origen emocional, y que al tratar la causa interna se favorece la sanación del cuerpo.
Cada esencia floral actúa como un catalizador sutil que ayuda a disolver emociones bloqueadas o desbordadas, como el miedo, la ira, la culpa, la impaciencia o la desesperanza. En lugar de reprimir estas emociones, las flores permiten que se transformen en cualidades positivas como la calma, la confianza, el coraje o la compasión. Por eso se dice que no combaten los síntomas, sino que fortalecen el equilibrio interior.
La terapia floral no actúa a nivel bioquímico como los medicamentos convencionales, sino que opera en el campo energético o vibracional del individuo. Por esta razón, es compatible con otros tratamientos y puede ser utilizada por personas de todas las edades. Al armonizar la frecuencia emocional, las flores de Bach ayudan a reconectar con el bienestar natural del ser.
En la serie La magia sagrada de las hierbas, disponible en Gaia, se explora el poder espiritual y energético de las plantas, y cómo podemos vincularnos con ellas desde una mirada intuitiva y transformadora. Esta propuesta ofrece herramientas para descubrir el potencial sanador que existe en la naturaleza y en nuestra conexión con ella.
¿Para qué sirven las flores de Bach?
Las flores de Bach se utilizan para acompañar procesos emocionales, promover el equilibrio interior y facilitar la transformación de actitudes limitantes. Su aplicación es muy amplia y puede adaptarse a distintos momentos de la vida, tanto en personas como en animales.
- Gestión del estrés: Ayudan a reducir el impacto del estrés emocional cotidiano. Son útiles en momentos de sobrecarga, presión o desgaste mental.
- Manejo de la ansiedad: Contribuyen a calmar la inquietud interna y los pensamientos repetitivos. Son especialmente efectivas cuando hay nerviosismo o anticipación excesiva.
- Procesos de duelo: Acompañan la tristeza y el dolor ante pérdidas importantes. Favorecen una adaptación emocional más amorosa y contenida.
- Mejorar la autoestima: Promueven la autoconfianza y el reconocimiento del propio valor. Pueden ser de ayuda en personas con inseguridad o autocrítica excesiva.
- Cambios importantes: Apoyan en momentos de transición, como mudanzas, rupturas, maternidad o nuevas etapas de vida. Aportan claridad, estabilidad y adaptación emocional.
- Apoyo en animales domésticos: Se usan para tratar conductas relacionadas con el miedo, la agresividad o la hiperactividad. También son útiles ante cambios de hogar o ausencia de sus cuidadores.
- Animales rescatados o traumatizados: Ayudan a liberar memorias emocionales dolorosas y a restablecer la confianza. Son una herramienta segura para acompañar su recuperación emocional.
El origen del sistema floral: quién fue Edward Bach
Edward Bach fue un médico británico que, tras formarse en medicina convencional, comenzó a interesarse por una visión más holística del ser humano. Su experiencia en bacteriología e inmunología lo llevó a comprender que el estado emocional de los pacientes tenía un papel central en la evolución de sus enfermedades. Este enfoque lo impulsó a investigar nuevas formas de tratamiento que no solo aliviaran los síntomas físicos, sino que también restauraran el equilibrio interno.
A partir de la observación de la naturaleza y de sus pacientes, Bach desarrolló un sistema basado en la idea de que detrás de cada dolencia existe una emoción en desequilibrio. En su búsqueda, identificó 38 flores silvestres con propiedades energéticas específicas para cada estado emocional, desde el miedo y la tristeza hasta el desánimo o la indecisión. Su método consistía en trabajar sobre la causa emocional profunda para favorecer una sanación duradera.
El sistema floral de Bach fue concebido como una herramienta simple, segura y accesible para todos. Él creía que cada persona podía participar activamente en su propio proceso de sanación, sin depender únicamente de tratamientos médicos. Su legado continúa vigente hoy en día, y sus esencias se utilizan en todo el mundo como una vía para reconectar con la armonía emocional y la sabiduría interna.
Las 38 flores de Bach: un sistema para equilibrar emociones
El sistema floral de Bach está compuesto por 38 esencias, cada una asociada a un estado emocional específico. Estas emociones pueden ir desde el miedo, la inseguridad o la culpa, hasta la impaciencia, la tristeza o la desconexión. Al actuar sobre la vibración energética de la persona, las flores no suprimen lo que se siente, sino que favorecen un cambio de percepción más armónico.
Las esencias están organizadas en siete grupos emocionales: miedo, incertidumbre, falta de interés por el presente, soledad, hipersensibilidad, desánimo y preocupación excesiva por los demás. Esta clasificación facilita su uso y permite una elección más intuitiva según lo que se esté atravesando. Algunas de las flores más conocidas son Rescue Remedy (una mezcla de cinco esencias para emergencias), Mimulus (para miedos concretos) o Larch (para falta de confianza).
Aunque pueden tomarse individualmente, también es común combinar varias esencias según la situación personal. La elección adecuada permite trabajar aspectos sutiles de la personalidad y acompañar procesos de transformación interna. Por eso, conocer cada flor y su función es un paso importante para aprovechar todo el potencial del sistema floral.

Cómo empezar a usar las flores de Bach de forma consciente
Iniciar un proceso con flores de Bach implica observar con honestidad lo que estamos sintiendo. Es importante identificar la emoción principal que queremos trabajar, así como otras que puedan estar asociadas. A partir de esa autoobservación, se seleccionan entre una y siete flores, que pueden combinarse en un frasco personalizado.
Las esencias se toman en forma de gotas, normalmente diluidas en agua, varias veces al día. También pueden aplicarse sobre la piel o en baños. Aunque no tienen efectos secundarios ni generan dependencia, su impacto emocional puede ser profundo si se las usa con constancia y conciencia.
En caso de duda, se puede consultar a un terapeuta floral que ayude a elegir las esencias más adecuadas. Sin embargo, el sistema fue diseñado para que cualquier persona pueda utilizarlo sin riesgo. Escuchar lo que sentimos y elegir con intención es el primer paso para que las flores actúen como aliadas en nuestro camino hacia el equilibrio emocional.
¿Qué diferencia hay entre flores de Bach y otras esencias florales?
Las flores de Bach fueron el primer sistema floral desarrollado con una base metodológica y filosófica clara. Su enfoque está centrado en tratar los estados emocionales que generan desequilibrios en el cuerpo y la mente, y cada una de las 38 esencias fue investigada por Edward Bach a partir de su experiencia clínica. La simplicidad y accesibilidad del sistema hacen que sea una herramienta de uso cotidiano para personas de todas las edades.
En la actualidad existen muchos otros sistemas florales —como las flores de California, de Australia o del Amazonas— que amplían el espectro emocional o espiritual que pueden abordar. Aunque todos trabajan sobre el campo energético, difieren en sus métodos de preparación, clasificación y objetivos. Las flores de Bach, sin embargo, siguen siendo una de las terapias vibracionales más utilizadas y estudiadas a nivel mundial.
¿Se pueden combinar las flores de Bach con otras terapias?
Sí, las flores de Bach pueden complementarse con otras terapias sin generar interferencias. Al no contener principios activos químicos, no interactúan con medicamentos ni con tratamientos médicos convencionales. Tampoco afectan negativamente a terapias como la homeopatía, la acupuntura o los enfoques psicológicos.
Esta versatilidad permite integrar las flores en procesos terapéuticos más amplios, aportando una dimensión emocional que muchas veces queda fuera del abordaje clínico tradicional. Además, pueden ser un excelente apoyo en momentos de crisis, procesos de cambio o desarrollo personal. Lo fundamental es usarlas con intención clara y como parte de una mirada integral del bienestar.