Postura de yoga: Garudasana o el águila

Garuda es el mítico rey de los pájaros y enemigo de las serpientes. Su cuerpo es mitad un hombre con el pico y los talones de un ave rapaz. Tradicionalmente es representado con el dios Vishnu y su esposa Lakshmi montados en su espalda.
TÉCNICA
– Partiremos de la posición de pie. Levanta los brazos extendidos a la altura del pecho con las palmas de las manos enfrentadas.
– Cruza el brazo izquierdo por encima del derecho, dobla los codos y junta los antebrazos intentando que las palmas de las manos se toquen.
– Desplaza el peso del cuerpo a la pierna izquierda y flexiona la rodilla como si te sentases. Levanta del suelo el pie derecho, cruza la pierna derecha por encima de la izquierda.
– Con tu pie derecho envuelve el tobillo izquierdo.
– Mantén la postura durante un minuto, respirando cómodamente y con la mirada fija en un punto.
– Deshaz lentamente y repite hacia el otro lado.
RECOMENDACIONES
– Si no puedes hacer el cruce completo de los brazos, uniendo las palmas de las manos, haz que se toquen los dorsos, es más fácil. Pero asegúrate de que un codo quede encima del otro.
– Con el cruce de las piernas ocurre lo mismo. Si no logras envolver el tobillo con el pie totalmente, déjalo al otro lado, pero asegúrate de que las piernas estén bien juntas, y la rodilla superior al otro lado de la inferior.
– Evita arquear la zona lumbar. Para ello mantén activos los músculos de los glúteos y del abdomen.
– Mantén la cabeza erguida y en línea con la columna vertebral y la coronilla orientada hacia el cielo.
BENEFICIOS
– Fortalece y tonifica la musculatura de las piernas y los pies.
– Aumenta la movilidad y flexibilidad en tobillos y hombros.
– Mejora la circulación en las piernas.
– Desarrolla el equilibrio y la concentración.
CONTRAINDICACIONES
Ante problemas graves de rodillas se recomienda no realizar esta postura.
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Halasana: claves para hacerla
Esta inversión con las piernas por encima de la cabeza resulta maravillosamente rejuvenecedora para todo el sistema nervioso. Los órganos abdominales están contraídos y tonificados, mientras los hombros y el cuello están en completa descarga y libres de cualquier tensión habitual, y la columna estirada al máximo… sí, todos estos ajustes son característicos de Halasana (postura del arado) y te contamos en detalle toda la información que encierra este asana aquí.
Hoy vamos a concretar y a definir mejor las claves para realizar esta postura y su variante más directa: Karnapidasana (postura de las rodillas a las orejas).
Toma nota:
1ª Es recomendable utilizar una o dos mantas dobladas, ya que por el peso del cuerpo, puede haber molestias en las vértebras cervicales. La mejor manera es colocando los hombros la distancia de tres dedos por dentro de la manta, no a ras los hombros de la doblez de las mantas.
2ª Vigila no tener ningún obstáculo detrás de tu cabeza, ni en ella, tipo coleta o pinzas en el pelo.
3ª La respiración puede ser difícil al principio, sobre todo si tenemos tripa. Esto sucede porque, en esta postura, los órganos abdominales están sobre el diafragma y los pulmones y por la presión que se produce en el cuello, al estar en contacto la barbilla con el pecho. Es bueno concentrarse en mantener una respiración normal.
4ª Se recomienda dirigir la mirada hacia la punta de la nariz (Nasagrai drishti), es reconstituyente e incita a la calma.
5ª Posiblemente, al principio no lleguemos con los pies a tocar el suelo, con lo que podremos mantener las rodillas flexionadas y cerca del rostro, sosteniendo aún con las manos la zona lumbar, y aquí estaremos cerca de Karnapidasana.
* Karnapidasana (postura de las rodillas a las orejas): este intenso estiramiento exige una gran flexibilidad en la columna y ejerce mucha presión en el cuello, sin embargo, quedándonos un poco antes de tanta exigencia, puede ser un paso previo a Halasana completo.
6ª Otra opción si no llegamos bien a apoyar los pies en el suelo, sería colocarlos en un soporte. Puede ser un bloque de yoga o una banqueta o silla. Es importante sostener la espalda con las manos como hacemos en Sarvangasana.
*No tengamos prisa por alcanzar el suelo con los pies, es mejor tener prudencia a causarse una lesión. El peso de las piernas y una actitud relajada y de confianza harán el resto de la labor.
Esperamos haberos ayudado a ver más clara esta postura, favorita por muchísimos yoguis, con estas sencillas claves. Os proponemos esta práctica de nuestra profesora Vanessa Birnbaum “Flow invertido para viajeros” muy recomendable en estos días!
Os esperamos en Aomm.tv.
Námaste.