Posturas de yoga: Virasana

TÉCNICA DE VIRASANA
- Siéntate de rodillas en el suelo, con las rodillas juntas y los pies separados unos 45 cm.
- Apoya los glúteos en el suelo, en el espacio que queda entre los pies.
- Los pies quedarán a los lados de las caderas con los dedos apuntando hacia atrás.
- Mantén a espalda erguida y la columna estirada hacia e cielo.
- Los brazos relajados y las manos apoyadas sobre los muslos formando un mudra.
RECOMENDACIONES PARA VIRASANA
- A pesar de su aparente sencillez es esta una postura muy exigente que requiere gran flexibilidad en la articulación de la rodilla y una larga y constante practica para conseguir adoptar la postura correcta.
- En caso de no lograr sentarse en el suelo sin dolor, sitúa un cojín o manta doblada y siéntate sobre él. Ve reduciendo el grosor del cojín paulatinamente.
- n muchos casos resulta doloroso apoyar los pies en el suelo como se indica. En estos casos se puede poner una manta o un cojín bajo los empeines o bajo los tobillos, dependiendo del caso.
BENEFICIOS DE VIRASANA
- Flexibiliza enormemente las articulaciones de las rodillas y tobillos.
- Mejora la circulación sanguínea en las piernas. –
- Tonifica la región pélvica.
- Ayuda en la formación del arco adecuado de los pies.
- Facilita la concentración y la meditación.
CONTRAINDICACIONES DE VIRASANA
Ante lesiones graves en las rodillas o en los tobillos se aconseja no practicar Virasana.
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Posturas de yoga: Prasarita Padottanasana
Prasarita quiere decir abierto, extendido y pada significa pie. Esta es una postura de flexión anterior y al mismo tiempo una postura invertida.
TÉCNICA
- De pie sobre la esterilla, separa los pies entre 1,20 – 1,50 metros, dependiendo de la longitud de tus piernas. Debes separarlos todo lo que puedas sin llegar a sentir dolor; una mayor apertura de tus piernas facilitará la pose final. Las puntas de los pies miran hacia el frente.
- Apoya las manos en las caderas, relaja los hombros, y alarga tu columna vertebral como si quisieras crecer unos centímetros.
- Toma una inhalación, y al exhalar, desciende lentamente el tronco realizando la flexión desde la cadera. Apoya las palmas de las manos en el suelo, separadas a una distancia equivalente al ancho de tus hombros, y en la misma línea imaginaria que va de un pie al otro.
- Vuelve a inhalar y levanta la cabeza mirando hacia el frente. Intenta hundir los riñones y formar una concavidad en la espalda.
- Al exhalar desciende de nuevo, hasta apoyar la cabeza entre las manos.
- Mantén la postura entre medio y un minuto, respirando con regularidad y forzando la exhalación, ayudado de los músculos del abdomen.
- Inhalando vuelve arriba lentamente, junta los pies y descansa.
RECOMENDACIONES
- Practica esta postura sin calcetines y sobre una superficie antideslizante, para evitar que los pies se deslicen en la postura final, lo que podría suponer una lesión en los músculos aductores (cara interior del muslo).
- Para facilitar que la cabeza llegue hasta el suelo, separa las piernas lo máximo que puedas, siempre que no llegues a sentir dolor.
- Es posible que al principio no puedas poner la cabeza en el suelo o las manos en línea con los pies. En este caso, sitúa las manos un poco por delante de la línea imaginaria. También puedes situar un bloque bajo la cabeza para apoyarla en él, aunque no pasa nada porque quede suspendida en el aire.
- Mantén las rodillas bien estiradas para aprovechar el intenso estiramiento que brinda esta asana.
- Una vez que hayas adoptado la pose final, respira profundamente haciendo hincapié en la exhalación.
BENEFICIOS
- Se produce un intenso estiramiento en los músculos de la parte posterior y la cara interna de los muslos (isquiotibiales y aductores).
- Flexibiliza la columna vertebral.
- Aumenta notablemente el riego sanguíneo a la cabeza.
- Se acelera la circulación de la sangre en todo el tronco, favoreciendo el funcionamiento de los órganos de la digestión.
- El nervio ciático es estirado gracias a la extensión de los muslos y liberado en la zona lumbar gracias a la flexión anterior.
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