Postura de yoga: Simhasana o el león

Existen diferentes variantes y versiones sobre esta postura, aunque todas parecidas entre sí. Sin duda es una de las posturas que más risa causa durante una sesión en grupo, aunque no debemos tomarla en broma, ya que tiene grandes beneficios.
TÉCNICA – Sentado sobre los talones y con las rodillas separadas. Una versión más avanzada es con el tobillo derecho cruzado sobre el izquierdo. En ambos casos los empeines están estirados y en contacto con el suelo.
– Apoya las manos sobre las rodillas con los brazos estirados y las corvas de éstos hacia delante.
– Toma aire y mientras exhalas (por la boca) proyecta el cuerpo ligeramente hacia delante a la vez que estiras y separas los dedos de las manos, como si fuesen las garras del león. – Al mismo tiempo abre la boca y saca la lengua llevándola todo lo que puedas hacia abajo.
– También deberás orientar tu mirada hacia el entrecejo o la punta de la nariz. – Todo ello mientras pronuncias un ‘ahhhhh’, el rugido del león. – Durante la siguiente inhalación vuelve a la postura inicial.
– Repite el ejercicio entre 5 y 10 veces. * En una práctica avanzada de Simhasana, se introduce “Mula Bandha o contracción perineal durante la exhalación, y “Uddiyana Bandha” o contracción del abdomen al final de ésta.
BENEFICIOS
– Tonifica toda la musculatura corporal.
– Limpia los canales energéticos.
– Es beneficioso para las glándulas genitales debido a la compresión del perineo con el talón.
– Tonifica los músculos de los ojos y produciéndose un aflujo de sangre a esta zona. – Es beneficioso para las cuerdas vocales y mejora el tono de voz. – Facilita la expresión y la comunicación, asociadas al quinto chakra, “Vishuddha,
– Beneficia a las glándulas tiroides y paratiroides.
– Ayuda a prevenir las gripes y las inflamaciones de garganta.
CONTRAINDICACIONES
En caso de hipertiroidismo se practicará con prudencia.
Está desaconsejada en caso de dolencia cardíaca grave.
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La importancia del calentamiento en pilates
La importancia de ser puntual en cualquier actividad que realicemos, es evidente: llegar tarde a una cita o a una reunión laboral, puede transmitir falta de profesionalidad; llegar tarde a un evento familiar o social importante, podría ofender a los anfitriones; llegar tarde a una clase de pilates puede hacer que la práctica sea pobre e insuficiente, al perder una parte de la sesión esencial: la preparación del cuerpo y de la mente, la conciencia corporal.
Los diez primeros minutos de clase son imprescindibles para que el resto de la práctica sea satisfactoria. Como ocurre con el yoga, el Método Pilates es una disciplina cuerpo&mente, lleva en sus principios fundamentales la conciencia corporal y, para desarrollarla eficazmente, es necesario darle tiempo.
Es precisamente este enfoque, cuerpo&mente, lo que diferencia a pilates de otras formas de entrenamiento. Aprender bien los principios del Método, los ajustes corporales y la respiración torácica, será básico para obtener el máximo rendimiento y aprovechar todos sus beneficios.
Durante este ‘calentamiento de la conciencia’ ocurre todo esto:
1º-Permitimos ‘pararnos’: cuando nos tumbamos en el MAT, nos sentamos en el fitball, o nos colocamos en el reformer, toda la actividad de nuestra jornada se ralentiza, dejamos a un lado las preocupaciones, las tareas y compromisos pendientes, enfocando nuestra atención en lo que vamos a hacer con nuestro cuerpo.
2º-Respiramos: una vez que la mente se ha centrado en el momento presente, toma conciencia del ritmo de la respiración natural y percibe el cuerpo en su totalidad: localiza posibles tensiones o bloqueos musculares, se hace consciente del peso y colocación del cuerpo en el espacio, etc.
3º-Ajustamos el cuerpo: aprender los principios es fundamental para aplicarlos correctamente. Es en este momento, cuando la mente está totalmente inmersa y concentrada en la práctica, cuando el cuerpo comienza a ‘ajustarse’:
-Profundizamos en la respiración torácica, llenando profundamente los pulmones y vaciándolos, sintiendo como si el esternón se derritiese.
-Activamos el ‘ powerhouse’: todos los músculos profundos del suelo pélvico y del abdomen se contraen, como si tuviésemos una especie de fajín o cinturón.
–Estabilizamos la cintura escapular, controlando que los hombros se coloquen hacia abajo y hacia atrás, lejos de las orejas, sintiendo el cuello largo alineado con la columna.
–Estabilizamos la zona lumbopélvica, notando los cambios de la pelvis cuando está en posición neutra o en imprint.
Esperamos que todas estas razones sean suficientes para que consideres la puntualidad a tu sesión de pilates. Si quieres disfrutar puntualmente de tu práctica, únete a la comunidad Aomm.tv