¿El yoga hace a la gente más feliz?
Desde el principio de los tiempos, la humanidad ha sido impulsada por una simple pero compleja motivación: ser feliz. Pero, ¿qué significa la felicidad?
El diccionario de Oxford la define como “un sentimiento o muestra de placer o satisfacción”. Sin embargo, sabemos que la verdadera felicidad va más allá de una o dos risas de vez en cuando. Es un estado más sostenible de satisfacción y gratitud en nuestras vidas. Es despertar cada mañana sabiendo que hay un significado para comenzar un nuevo día.
¿Qué nos trae la felicidad?
¿Y exactamente qué es lo que nos hace sentir de esa manera? Bueno, es aquí cuando el concepto general de felicidad se complica aún más. Aún después de miles de estudios, los investigadores siguen tratando de encontrar el secreto de la felicidad. Y probablemente va a ser realmente difícil llegar a encontrar una guía perfectamente detallada, puesto que la felicidad es sobre todo una sensación subjetiva que está influenciada por muchos factores que cambian constantemente.
En el pasado, tal vez te hubieras sentido radiante después de haber cazado a ese gran mamut para alimentar a tu familia, o al ver el primer brote de la semilla plantada. Hoy en día, podemos conseguir todos los alimentos que necesitamos en un supermercado, así que tenemos que ser más creativos con el propósito que da sentido a nuestras vidas y nos hacen sentir felices.
Sin embargo, un estudio de Harvard sobre la felicidad hecho en el 2015, reveló algunos resultados interesantes acerca de las generalidades que satisfacen la vida de la mayoría de las personas. Después de examinar la clase de 1980, se presentaron tres sencillos consejos que sin importar el período de tiempo o lugar, cualquiera puede seguir para ser más feliz:
- Elige ser feliz con lo que sea que hagas.
- Fortalece tus relaciones más cercanas.
- Cuida de ti mismo, físicamente, financieramente y emocionalmente.
Suena más fácil de lo que realmente es, ¿no crees? La mayoría de nosotros ha experimentado descontento con lo que hacemos en algún momento; nuestras ocupadas vidas hacen que sea difícil mantener una estrecha relación con todas las personas que amamos; y para cuidar de nosotros mismos tenemos que hacer grandes esfuerzos. Lo cual nos lleva al punto principal de este artículo: ¿podría el yoga ayudarnos a seguir estas tres sugerencias hechas por el estudio de Harvard?
¿Por qué el yoga aumenta la felicidad?
Si ya eres un practicante de yoga comprometido, seguramente has sentido sus beneficios. Pero si todavía no lo has probado, tal vez te preguntes por qué esto sucede. Hay un hallazgo relevante en la encuesta que explica algo de ello: yoguis de todos los niveles que practican más de una vez al mes, afirman que su principal motivación para hacerlo es para ayudar a curar una lesión, para relajarse, para profundizar en la espiritualidad y para mejorar la condición y salud física. Esto significa que una vez que practican yoga por primera vez, notan que el yoga es más que una práctica regular de fitness y ven muchas otras ventajas en ella.
Debido a que es una práctica muy completa, es más fácil que las personas piensen en el yoga como una actividad que aumenta los niveles de felicidad. Para una mejor comprensión, vamos a pensar en los tres factores que se mencionan en el estudio de Harvard y compararlos con los beneficios del yoga:
♥ Elige ser feliz con lo que sea que hagas
Es cierto que los resultados de la encuesta podrían estar influidos por el hecho de que los encuestados posiblemente disfruten hacer yoga precisamente porque ya lo han hecho con anterioridad. Por lo tanto, sumergirse en una práctica que ya disfrutan hacer, seguramente los hará más felices. Sin embargo, el yoga también te enseña a estar presente y disfrutar el momento; el aquí y el ahora. Y cuando los yoguis llevan esta filosofía a su vida cotidiana, les resulta más fácil disfrutar de cualquier tarea, sin importar cuán dura sea.
♥ Fortalece tus relaciones más cercanas
¿Hay alguna relación más estrecha que la que tienes contigo mismo? El yoga enseña la aceptación de nosotros mismos, sin juicios y el amor incondicional a nuestro cuerpo y a nuestra mente. Una vez que estamos cómodos en nuestra piel, es más fácil desarrollar estrechas relaciones con los demás. Además, una clase de yoga siempre es un buen lugar para socializar y construir nuevas amistades.
♥ Cuídate
Los beneficios que el yoga aporta al cuerpo son abundantes. Al final, también es una práctica física y demandante que tonifica los músculos, aumenta la flexibilidad y mejora la circulación y el sistema digestivo. Lo que en sí mismo te hace sentir bien automáticamente. Añade la parte espiritual y relajante que libera estrés y tendrás una actividad que te ayuda a cuidar de ti mismo. Tu parte financiera quizá no sea demasiado feliz con el costo de las clases de yoga, pero la buena noticia es que eventualmente puedes convertirte en un maestro de yoga y empezar a ganar dinero a través de esta actividad.
Como puedes ver, el yoga abarca los tres aspectos de la felicidad hasta cierto punto. Ahora es más claro el por qué los yoguis tienden a sentirse más felices gracias a su práctica. Además, los estudios afirman que debemos valorar el amor sobre todas las cosas para ser feliz. El significado más común de Namasté es: “la luz divina en mí, honra la luz divina en ti”; ¿hay una mayor expresión de amor que esta?
¿Quiéres probar cómo ser más feliz con el yoga?
Esta práctica está enfocada en la apertura del corazón. En ella te invitamos a integrar el componente emocional que estés sintiendo en este momento, sea cual sea éste. Se trata de traer esas emociones a la esterilla, quizás recordando a una persona en concreto que necesite una especial atención, o si estás atravesando un momento difícil, o incluso si te encuentras en expansión, feliz y tranquilo.
6 posturas clave para la salud de la mujer
Hoy traemos la propuesta de una mini serie de seis posturas que no puedes olvidar para mantener la salud y bienestar en tu cuerpo-mente.
– Gato – Vaca.
Apoya en el suelo las rodillas y las manos formando una base estable. Exhalando redondea tu espalda sacando una joroba y llevando la barbilla hacia el pecho. Inhalando haz el movimiento contrario, lleva la mirada hacia delante, y estira la columna vertebral arqueando ligeramente la zona lumbar. Continúa con el movimiento lento al ritmo de tu respiración.
Esta combinación de posturas moviliza toda la columna vertebral y alivia tensión en la zona lumbar.
– Sarvangasana. Postura de la vela.
Túmbate boca arriba y estira todo tu cuerpo en la esterilla. En una exhalación eleva del suelo las piernas juntas, llévalas a la vertical y después continua levantando la pelvis y la espalda también. Apoya tus manos en la espalda para sostener el cuerpo lo más vertical que puedas.
Esta postura masajea la glándula tiroides, mejora la circulación de retorno, se descongestionan los órganos abdominales, seda el sistema nervioso, fortalece los músculos del abdomen y la espalda.
– Paschimottanasana. Postura de la pinza.
Túmbate boca arriba y estira los brazos por detrás de la cabeza. Lentamente lleva los brazos hacia las piernas, y redondeando la espalda incorpórate para después replegarte sobre las piernas. Coge tus pies, tobillos o piernas con las manos.
Esta asana produce un masaje intenso en los órganos abdominales y reproductivos, fortalece toda la musculatura de la espalda, estira los músculos posteriores de las piernas (habitualmente acortados por el uso de tacones), tonifica los nervios espinales, elimina acumulaciones de grasa en el vientre y afina la cintura.
– Virabhadrasana II. Postura del guerrero.
Ponte de pie y separa las piernas todo lo que puedas sin llegar a estar incómoda. Dirige las puntas de los pies hacia la derecha. Inhalando levanta los brazos a los lados del cuerpo y forma una línea recta paralela al suelo. Al exhalar dobla la pierna derecha y gira la cabeza hacia ese mismo lado. Ahora retén las ganas de orinar sin contraer los glúteos. Mantén la postura durante 5 respiraciones con el pecho bien abierto y después haz el otro lado.
Esta postura aporta equilibrio físico y emocional, voluntad y fortaleza para enfrentar la vida. Fortalece la musculatura de las piernas y espalda, abre las caderas y el pecho y fortalece el suelo pélvico.
– Dhanurasana. Postura del arco.
Túmbate boca abajo y estira todo tu cuerpo. Dobla las piernas y coge los tobillos con las manos. Inhalando levanta del suelo la cabeza, el tronco y las piernas tensando el arco, manteniendo los brazos bien estirados. Mantén la postura durante varias respiraciones y vuelve al suelo y descansa.
Esta postura previene la calcificación en las articulaciones vertebrales, mejora el funcionamiento de los órganos abdominales y las glándulas suprarrenales. Estira los músculos de la parte anterior del cuerpo y combate la celulitis y el sobrepeso.
– Balasana. El niño.
Siéntate sobre los talones y pliega tu cuerpo sobre los muslos. Apoya la frente en el suelo y descansa los brazos a los lados del cuerpo.
Esta postura alivia la tensión en la zona lumbar, proporciona un masaje a los órganos del abdomen y la pelvis. Alivia el estrés y la fatiga.
Si quieres practicar estas y otras posturas de yoga con la guía de un profesor desde la comodidad de tu casa, en Gaia tenemos un amplio catálogo de prácticas guiadas.