Posturas de yoga: Vrksasana

Conocida como la postura del árbol, Vrksasana es una de las posturas básicas de equilibrio, asequible para todo el mundo.
Aún cuando la práctica de asanas de equilibrio puede resultar muy frustrante, sobre todo al principio, recomendamos encarecidamente su inclusión en nuestra sesión de yoga. Requieren sin duda grandes dosis de paciencia, tesón y concentración. Pero ¿qué mejor recompensa podemos tener que aumentar nuestro equilibrio emocional?
TÉCNICA
De pie, separa los pies al ancho de tus caderas. Estira tu cuerpo hacia arriba como si quisieses tocar el techo con la parte superior de tu cabeza. Lleva tu atención a las plantas de los pies y siente el peso de tu cuerpo en ellas. Separa los dedos, procura que no haya tensión en tus pies, de este modo la superficie de contacto en el suelo será mayor y la base más estable.
Ahora une tus manos delante del pecho y entrelaza los dedos, todos menos los índices, que permanecen estirados y juntos, apuntando hacia el cielo. Mantén los hombros relajados, lejos de las orejas.
Tómate unos segundos para conectar con la respiración. Lleva el aire hacia abajo, haciendo respiraciones diafragmáticas, lentas y profundas.
Posa tu mirada en un punto fijo que ha de estar frente a ti, un poco por debajo de la altura de tus ojos. Puede ser la llama de una vela, un mandala o cualquier objeto que te sirva como soporte de la atención.
Ahora desplaza el peso de tu cuerpo a la pierna izquierda y flexiona ligeramente la derecha, pero manteniendo todavía os dedos de los pies en el suelo. Sé consciente de que es tu pierna izquierda la que sostiene tu cuerpo.
Lentamente ve deslizando el pie derecho hacia arriba por la parte interior de la pierna izquierda. Llévalo tan arriba como puedas y después apoya firmemente la planta del pie en la cara interna de la pierna izquierda, ya sea a la altura de la rodilla, un poco más arriba o abajo. Abre la rodilla hacia la derecha, orientando la rodilla hacia el exterior.
Si puedes, coloca el pie en posición de medio loto ayudándote con las manos. Apoya el empeine contra la parte más alta del muslo o la ingle, el talón debe quedar cerca del pubis y la planta del pie hacia arriba.
Cuando te sientas estable en esta postura, eleva poco a poco los brazos hacia el cielo por encima de tu cabeza. Al hacerlo, asegúrate de no subir los hombros hacia las orejas.
Mantén la postura el tiempo que te resulte cómodo. Después deshazla realizando toda la operación en sentido inverso, es decir, primero desciende los brazos al pecho y después el pie al suelo.
Repite todo el proceso con la otra pierna.
RECOMENDACIONES
Sitúate en una superficie dura, si tu colchoneta es muy blanda, te costará más conseguir y mantener el equilibrio.
Practica la paciencia: no tengas prisa por levantar el pie del suelo, y cuando lo hagas, hazlo con movimientos lentos y controlados.
Te puedes ayudar con las manos para colocar el pie contra la otra pierna. Esto se hace casi indispensable si vas a hacer la versión más avanzada (en medio loto). En ese caso, de nuevo realiza movimientos lentos, mantén la atención fija en el punto que miras y no pierdas la verticalidad de tu cuerpo.
Estira tu columna vertebral hacia arriba, y orienta la coronilla hacia el cielo, acercando la barbilla ligeramente a la nuez.
Haz respiraciones lentas y profundas, llevando el aire al punto más profundo de tus pulmones. Así situarás tu centro de gravedad en el área del ombligo, lo que te ayudará en el equilibrio.
Puedes imaginar que alguien te sostiene desde arriba por las manos. Visualiza un eje vertical que atraviesa todo tu cuerpo, desde el talón que está apoyado en el suelo hasta la coronilla.
Durante toda la postura mantén la mirada y la atención en el punto elegido.
Practica la perseverancia: si pierdes el equilibrio y caes, vuelve a comenzar desde el principio.
BENEFICIOS
Fortalece los pies, tobillos y piernas.
Aporta flexibilidad a las caderas.
Mejora la concentración y el equilibrio tanto físico como emocional.
Puedes practicar la postura del árbol en nuestras clases de Gaia.
4 Posturas para piernas cansadas
La sensación de pesadez, hormigueo, cosquilleo o calambres en las piernas, son síntomas de mala circulación, bien por pasar demasiadas horas sentado, bien por lo contrario, por estar demasiado tiempo de pie y en actividad.
De una manera u otra, el caso es que en el yoga encontramos la herramienta perfecta para encontrar ese punto de equilibrio y reajustar todas las compensaciones que hace el cuerpo ante las situaciones de estrés, sea físico o emocional.
Hoy queremos compartir con vosotros cuatro posturas excelentes para aliviar estos síntomas de piernas cansadas y recuperar la ligereza en ellas.
1-. UTTHITA PARSVAKONASANA (Postura del ángulo lateral extendido)
En esta postura de pie separamos las piernas ampliamente, permitiendo que todo el peso del cuerpo descanse sobre el talón trasero y mantenemos esta pierna activa y firme. La rodilla delantera vigilamos que quede a 90º (*para facilitarlo: podemos apoyarnos en un bloque con esta mano y dejar la otra en la cadera).
= Se fortalecen las piernas y se logra una profunda activación sanguínea en los pies y tobillos, eliminando todo ‘abotargamiento’; además, favorece la digestión y la eliminación de gases.
2-. SUPTA PADANGUSTHASANA (Postura tendida del pulgar del pie)
Mantenemos la pierna firme y estirada bien pegada al suelo, pudiendo colocar la mano del mismo lado sobre el muslo para asegurarnos que la cadera no se levanta. Con la otra mano cogemos el dedo gordo del pie, pero si no somos muy flexibles, podemos usar un cinturón y sujetarlo con ambas manos para que la pierna quede completamente estirada.
= Relajamos la articulación de la cadera, tonificamos la columna, calmamos la rigidez lumbar y de la parte posterior de las piernas, además de favorecer el retorno venoso de las piernas hacia el corazón.
3-. SIRSASANA (Postura sobre la cabeza)
Como en todas las posturas invertidas, se favorece la circulación y descongestión de las piernas, gracias a la estimulación del torrente sanguíneo hacia el cerebro. En este post te damos todas las claves para hacer Sirsasana correctamente.
= Favorece el sistema nervioso y tonifica la región cervical. Visualizaremos las “piernas de tadasana”, pero invertidas.
4-. VIPARITA KARANI (Postura de inversión sencilla)
Esta postura es fabulosa para aliviar los calambres en las piernas. Tan solo tumbándonos en el suelo sobre una manta bajo las caderas, pegamos las nalgas a la pared y dejamos las piernas apoyadas sobre la misma, empezaremos a percibir las bondades de este asana en los primeros instantes.
Si quieres practicar estas y otras posturas para favorecer la circulación de las piernas, te proponemos esta clase guiada por nuestra profesora Isabel Ward “Para piernas cansadas”. Únete a Aomm.tv