Postura de yoga: Anjaneyasana

Anjaneyasana o Postura de la luna creciente. Anja significa “forma” y neya “reducida”. En esta postura se arquea mucho la columna y se estira la parte anterior de la pierna, haciendo que todo el cuerpo dibuje un arco y se parezca a la forma de la luna creciente.
TÉCNICA
-De pie, con los pies al ancho de las caderas, damos un gran paso hacia atrás con la pierna derecha y bajamos la rodilla hasta que llegue al suelo.
-La rodilla izquierda queda flexionada y sentimos como las caderas se van abriendo y bajando hacia la tierra.
-Cuando sentimos que hemos llegado a estabilizar bien la base, inspiramos profundo y levantamos los brazos por encima de la cabeza, subimos el tronco y expandimos el pecho, arqueando con suavidad la espalda.
-Unimos las palmas de las manos
RECOMENDACIONES
1-. Enraizar la planta del pie adelantado y el empeine del pie de atrás.
2-. Hemos de tener mucho cuidado en el arqueo de la columna para no dañar a la zona lumbar. Si se tiene experiencia y la postura está bajo control, recomendamos que con cada exhalación se profundice en este arqueo, así como en la apertura de las caderas.
3-. Llevamos la mirada hacia arriba, a no ser que nos moleste el cuello, corrigiendo la postura hasta que el dolor cese.
4-. Sostenemos la postura entre 20-30’ y cambiamos de pierna.
BENEFICIOS
1º Fortalece piernas y brazos
2º Permite el estiramiento de las caderas y las ingles
3º Regula el sistema digestivo
CONTRAINDICACIONES
*Cualquier lesión o patología grave en las rodillas.
Te recomendamos la clase ‘Apertura de caderas’ guiada por nuestra profesora Xuan-Lan en la que podrás practicar esta postura de yoga: Anjaneyasana
Os esperamos en Aomm.tv
No quiero hacer esa postura de yoga
La asana es una postura de yoga con la que se busca mejorar tu cuerpo y tu mente. Hay diferentes tipos de asanas: de pie, de flexión posterior, flexión anterior, torsiones, posturas de equilibrio, invertidas, de relajación y meditación. Es normal tener preferencias por un tipo según tus características físicas y mentales. Así, hay algunas que practicarías todos los días y hay otras que no practicas voluntariamente.
No quiero hacer esa postura de yoga
Todos hemos tenido alguna vez una asana que no nos gusta y que nos produce rechazo.
Cuando nuestro profesor nos indica su práctica, mentalmente nos quejamos y deseamos que pase rápido. Durante los siguientes minutos resoplamos y miramos a los compañeros que muestran un excelente dominio de la postura que nosotros no tenemos mientras nos tiemblan los músculos.
Pues esa es la postura que más hemos de practicar. Cuando mental y físicamente rechazamos una asana es de la que más podemos aprender.
Debemos preguntarnos:
- ¿Por qué no me gusta esta postura?
- ¿Contra qué estoy luchando?
- ¿Tengo una dificultad física real o mental?